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Los gobiernos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo se hacen con el control de Fortis

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La entidad bancaria Fortis quedará bajo control público, según el acuerdo alcanzado hoy por las autoridades de Bélgica, Holanda y Luxemburgo, que inyectarán en la entidad un total de 11.200 millones de euros a cambio del 49 por ciento del capital de las divisiones de banca en cada uno de los tres países.

El Estado belga aportará 4,7 millones de euros, el holandés 4 millones y el luxemburgués 2,5 millones, indicó el primer ministro belga, Yves Leterme, al término de una reunión de urgencia.

Con esta decisión, diseñada en un encuentro que se alargó más de cinco horas, los tres gobiernos tratan de garantizar la estabilidad de Fortis, una de las entidades europeas que se ha visto más afectada por las turbulencias financieras.

Además, el grupo bancario y de seguros belga-holandés se deshará de los activos de ABN Amro, que pasarán a manos del holandés ING a un precio de 10 millones de euros.

Fortis compró parte de ABN el año pasado -el resto se lo repartieron el británico RBS y Santander- por 24 millones de euros, aunque ya había tenido que vender algunas divisiones para obtener el visto bueno de las autoridades de competencia.

El acuerdo forjado por los máximos responsables políticos de los tres países, en colaboración con los supervisores financieros, también establece que el presidente del Consejo de Administración de Fortis, Maurice Lippens, tendrá que abandonar el cargo.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, se desplazó hoy a Bruselas para participar en las negociaciones para salvar a Fortis del derrumbe, que habían comenzado el viernes.

Los problemas de Fortis comenzaron el año pasado, con el estallido de la crisis de las hipotecas de "alto riesgo", poco después de culminar la operación de compra de ABN junto a RBS y Santander.

La necesidad de liquidez para pagar su parte, en un contexto de desconfianza creciente en los mercados, le llevó a acometer en junio pasado una ampliación de capital, una decisión que fue mal recibida por los mercados y que le costó el puesto al entonces consejero delegado, Jean-Paul Votron.

Su sucesor, Herman Verwilst, duró en el cargo menos de tres meses, pues fue cesado el viernes pasado, en medio de rumores sobre la solidez financiera de Fortis y con los títulos de la entidad en caída libre.