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González-Vigil filma una historia de amor con tangos y música de Sabina

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El realizador vasco Antonio González-Vigil ha dirigido la coproducción hispano-argentina "Naranjo en flor", una historia de amor con tangos y música de Joaquín Sabina protagonizada por Eduardo Blanco y María Marull, y que hoy se presenta en la sección oficial del undécimo Festival de Cine Español de Málaga.

Malena (María Marull) es una psicoanalista que, accidentalmente, mata una noche a un policía y decide ocultar el crimen, y posteriormente conoce a Carlos (Eduardo Blanco), a quien apodan "El Sabina" porque trufa sus frases con versos del cantante, y que es un compañero de la víctima que está investigando el suceso.

González-Vigil ha definido hoy la película como una historia de amor a la que ha buscado "aderezos" como esa muerte accidental que se convierte en el "punto de partida" y en la que se van "integrando elementos como la música".

El argumento estaba inicialmente centrado en el País Vasco, ya que la protagonista, que iba a ser interpretada por Rosa Mariscal, era una dobladora de películas al euskera, mientras que el protagonista masculino sería Karra Elejalde, pero la falta de ayudas públicas en España obligó a González-Vigil a trasladar la trama a Argentina, donde sí recibió apoyo.

Por ello, la película comienza con varios mensajes en la pantalla que denuncian que el cine español "se fundamenta en acumular recursos económicos procedentes del erario público" que se otorgan "arbitrariamente por las juntas de valoración".

El director espera que esta denuncia "sirva para abrir un debate sobre el cine español", en el que "las películas no importan nada y el 99 por ciento de los productores piden y piden, y con lo que han conseguido hacen una película que cueste un poco menos".

Para González-Vigil, el problema no es la existencia de ayudas al cine, sino "cómo se dan", y España "es el primer país del mundo en cine digital, porque las ayudas se dan a dedo".

También ha tenido palabras para el gobierno vasco, "que es el más surrealista del mundo", porque después de negarle tanto subvenciones como créditos blandos, le denegó el permiso para filmar en exteriores dos días antes de que fuera a rodar.

Para la actriz argentina María Marull, éste es su primer papel protagonista en el cine, después de haber dedicado su carrera fundamentalmente al teatro en Buenos Aires y a la televisión, y el rodaje ha supuesto para ella "un aprendizaje".