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El Gordo más alto de la historia: el 78.294

El premio se vende en la Administración número 146 de la calle Bravo Murillo de Madrid

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El número 78.294, agraciado con El Gordo de Navidad y dotado con tres millones de euros por serie, es el número más alto de la historia del sorteo extraordinario de Lotería.

El Gordo más alto cantado hasta hoy salió en el sorteo de 1999, hace exactamente una década, y fue el número 65.379.

Además, el Gordo premiado acaba en cuatro, uno de los reintegros que más veces ha salido en la historia de la Lotería y que, junto al número seis, ha salido en veintiséis ocasiones.

El reintegro más repetido en la historia de la Lotería ha sido el número cinco, que ha salido en 32 ocasiones, seguido de los números cuatro y seis (veinte veces), del tres y el ocho (han salido veinte veces), de los números siete y cero (diecinueve veces), del número nueve (dieciséis veces), y del número dos (trece veces).

El reintegro menos repetido de la historia de la Lotería es el número uno, que sólo ha salido en ocho ocasiones.

Además, el Gordo de este año ha sido vendido íntegramente en Madrid, algo que no ocurría desde hace 18 años, en el año 1991.

El Gordo ha sido cantado durante la séptima tabla

El premio ha sido vendido en la Administración número 146 de la calle Bravo Murillo de Madrid, situada en el distrito de Tetuán y ha sido cantado por las niñas Alicia Rodríguez y Yahaira Gonzaga a las 11.38 horas.

El Gordo, que ha sido cantado durante la séptima tabla del sorteo como el pasado año, ha repartido su suerte entre los vecinos de la zona, muchos de ellos inmigrantes de origen latinoamericano.

Entre los afortunados, trabajadores del Grupo Marsans, que lo han repartido, sobre todo, en las oficinas a pide de calle de Viajes Crisol y Viajes Marsans de Madrid, aunque también ha viajado a otras sedes, como las de Extremadura y Castilla-La Mancha.

La dirección regional centro de Marsans ha sido la que ha repartido la suerte a este grupo, propietario de Air Comet, entre otros a varios directivos y a 'ochocientoeuristas', según fuentes de la empresa.

A los pocos minutos de conocer 'El Gordo', la calle de Bravo Murillo se ha visto invadida de afortunados, que este año han puesto más que nunca rostro internacional a la imagen de esta celebración, ya que éste es uno de los barrios que concentra mayor número de inmigrantes, sobretodo dominicanos y paraguayos.

Mientras descorchaban varias botellas, los loteros de la adminitración 146 han explicado que, aunque la mayor parte de los boletos se los habían llevado empresas del Grupo Marsans, el 78.294 seguía colgado en su ventanilla anoche, cuando varias personas todavía se hicieron con él.

Es el caso de Rafael Lara, un dominicano, actualmente desempleado, que lleva siete años en España y que hoy enseñaba con alegría una fotocopia del décimo, cuyo premio, según ha afirmado, todavía no sabe en qué va a gastar.

Este año el premio ha tenido un rostro internacional nunca visto

'Vamos a pagar cosas que debemos, solucionar las cositas', ha afirmado otro de los premiados, Darwin Javier, mientras uno de sus amigos apuntaba que ya estaba pensando en un viaje a su tierra: '¡estoy con un pie en República Dominicana y otro aquí!'.

También al otro lado del charco se irá un poco de este 'Gordo', ya que otro de los afortunados, Sabino Calderón, de origen ecuatoriano, piensa enviar parte del premio a su familia, y con lo que sobre comprarse 'un piso y un coche'.

Pero este dinero inesperado no es menos útil para los españoles agraciados, ya que, como ha señalado el dueño de la administración, Antonio Bonet, 'éste es un año importante, por la crisis'.

Visitación Mayordomo, por ejemplo, ha recibido con alivio los 300.000 euros que le promete su participación premiada, ya que, según ha contado, estaba pasando 'una mala racha' porque su tienda de muebles no iba muy bien, y esto le va a 'ayudar a pagar la hipoteca'.

'Nos lo vamos a gastar todo, de guardarlo nada', ha señalado su hija Manuela Romero, que, tras mostrarse confiada en que su madre 'seguro que repartirá', ha explicado que lleva un año en paro y que está 'sin un duro'.

Curiosos, amigos e incluso representantes de varios bancos también han estado presentes.

Entre la multitud se abrían paso asimismo compradores habituales de esta oficina que, pese a no haber tenido suerte con el décimo que se llevaron, intentaban llegar a la ventanilla, tomada por los periodistas, para dar la enhorabuena a los trabajadores.

Una pareja, por ejemplo, enseñaba sus dos décimos sin premio bromeando: 'ya que no nos ha tocado nada, venimos a ver si al menos nos toca algo de champán'; otro intentaba, sin éxito, llegar al mostrador para hacerse con un número para el sorteo del 'Niño'.