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El gran error de la Semana de Cine Fantástico de San Sebastián sería querer ser Sitges, según su director

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La Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián conserva veinte años después esa parte "gamberra" que es una de sus señas de identidad. Y quiere mantener también su tamaño porque, según asegura su director, José Luis Rebordinos, "el gran error sería querer ser Sitges".

Su "pequeño-mediano" formato es además una de las bazas para garantizar la supervivencia de uno de los certámenes españoles con más personalidad. "Si la Semana quisiera dar el salto a un festival de gran tamaño duraría tres telediarios", ha advertido Rebordinos en una entrevista a Efe.

"La inversión no se podría sostener con los resultados cuando ya está Sitges, que es un poco el emblema de los festivales fantásticos y de terror españoles. No tiene sentido hacer un Sitges dos, es absurdo, y no sería bueno para nadie, ni para ellos ni para nosotros", añade el responsable de esta Semana donostiarra, que celebrará su vigésima edición del 31 de octubre al 6 de noviembre.

El certamen se ha hecho "mayor de edad" en estas dos décadas, un paso que se ha notado en la programación, que en los últimos años "ha apostado más por la calidad de las películas que por las que más juego daban para la juerga", explica Rebordinos.

No ha perdido sin embargo su frescura, entre otras razones, porque "sigue manteniendo un patio de butacas muy vivo", apunta su director.

"Es un público muy especial. Eso perdura y esa es la seña de identidad ante otros festivales europeos, a los que fascina cómo la gente interactúa con las películas. Es un público con mucho sentido del humor, muy apasionado y muy conocedor del género. Lo conocen sorprendentemente bien", afirma.

Y es que el festival donostiarra tiene una serie de fieles que no dejan escapar una sola edición y que llegan cada año desde lugares como Murcia, Albacete, Salamanca, Valladolid o Barcelona.

"Es su oportunidad de ver la producción anual junta. Además, se han hecho amigos aquí y es la única vez al año que se reúnen para hablar de cine, literatura, cómic, juegos de 'play station' y de todo lo que tiene que ver con el género", destaca Rebordinos.

Los seguidores de la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián van a celebrar este veinte cumpleaños en plena crisis, que ha recortado un día el certamen y ha pellizcado el presupuesto -ha pasado de los 430.000 euros de 2008 a alrededor de 350.000-.

Rebordinos asegura que la merma de fondos es "normal" en esta situación y que además la Semana lo puede sobrellevar sin que se resientan sus cimientos.

"Al Festival de Jazz y a la Feria de Teatro les ha ocurrido lo mismo. En estos eventos una rebaja así te permite hacer menos cosas, pero no pone en peligro el modelo. Eso no se puede hacer con el Festival Internacional de Cine, porque una rebaja del 15% sí pondría en peligro su modelo actual", ha advertido.

El descenso presupuestario ha dejado a esta edición sin fiesta de clausura y sin teatro de calle, pero a cambio tiene "un regalo maravilloso" en la Sala Kubo del Kursaal, donde una exposición muestra el universo "biomecánico" de Hans Ruedi Giger, el creador de la malvada criatura de "Alien el octavo pasajero", del Ridley Scott.

Otra exposición en la FNAC repasa las dos décadas de la Semana, que tiene entre sus amigos a Santiago Segura, Alex de la Iglesia, Alaska, Paco Plaza, Jaume Balagueró y el cantante Loquillo, el cual se ha transformado en Frankenstein para ilustrar el cartel oficial de este año.

De su álbum personal, Rebordinos recuerda a un "encantador" Peter Jackson cuando su saga de "El señor de los anillos" aún quedaba lejos, a un "cariñoso" Robert Englund-Freddye Krueger, "que es lo menos parecido a una estrella", al dibujante Moebius y a la ex actriz porno Brigitte Lahaie, además de dos nombres imprescindibles del género en España, Jesús Franco y Paul Naschy.

No obstante, Rebordinos cree que los seguidores de la Semana "no van a notar grandes cambios" en esta edición porque este festival siempre ha tenido "connotaciones de fiesta" y además la organización está absolutamente convencida de que la programación no les va a defraudar.