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Gran éxito del Ballet Nacional de España en La Unión

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La Unión (Murcia) 10 ago (EFE).- El Ballet Nacional de España ya tenía medio boleto para triunfar al poner el cartel de agotadas las localidades muchos días antes de comenzar; el otro medio lo puso la soberbia actuación que consiguió levantar al público de sus asientos, en la primera gala del Festival.

El programa se componía de tres coreografías estrenadas en los últimos años y por lo tanto ya muy rodadas. La primera "Caprichos", de Fernando Romero, es un espectáculo de baile flamenco con música de Juan Manuel Cañizares y Juan José Amador que sólo pretende dar una visión abstracta del flamenco. Y vaya qué si lo consigue.

En el elenco, un gran cuerpo de baile lleno de colorido y belleza, en el que todos brillan con luz propia. Aunque en él se luce especialmente como solista Miguel A. Corbacho ejecutando un baile elegante y sobrio con la "farruca" del maestro Sabicas.

También se le rinde un pequeño homenaje al maestro R.Montoya en el que se vuelve a lucir Corbacho y también Elena Algado, y que a la postre como todo lo sencillo y verdadero resulta ser muy grande.

Aquí también brillan las guitarras de Diego Losada, Enrique Bermúdez y Jonathan Bermúdez.

Y espléndida por doquier resulta la pieza "Capricho de Milonga" con Ana Moya, Jesús Carmona, José María Benítez, e Isaac Tovar.

La segunda coreografía "Golpes da la vida" es una idea original de José Antonio, con Rafael Campallo, en la que se trata la situación de un hombre maduro que vive inmerso en la tristeza al considerarse inútil ante la sociedad hasta que un joven se cruza en su camino.

Y comienza, pues, con la soledad representada por el gran bailaor José Antonio, a la sazón director del Ballet, abatido y sentado sobre una silla, de la que de pronto se despereza al encontrarse con el joven bailaor Jesús Carmona.

En ese enfrentamiento entre la veteranía de José Antonio y la juventud de Jesús Carmona, lleno de pasión y dramatismo, se halla el quid de la cuestión del conflicto entre los maestros y los aprendices.

Si apabullantes son las condiciones técnicas de Carmona, mucho más lo son un gesto, un movimiento, una mirada del maestro José Antonio. Una gran coreografía con momentos sublimes, en la que se oyeron los primeros ¡bravos!.

Y la tercera coreografía "Cambalache" de Antonio Canales es una obra que nos invita a sumergirnos en el iluminismo para adentrarnos en el mestizaje de los pueblos. Aquí todo es una explosión de colores y de belleza en el vestuario. Una explosión de ganas de vivir que se desata en la pieza "Gitanería" en la que todo el elenco baila, a lo largo y ancho del escenario, por tangos.

Un espectáculo sencillamente espectacular, un gozo para la vista. En el que se lucen dos solistas: en la parte llamada "Pozo Hondo", Jesús Carmona, que bailó a raudales por soleá por bulerías; y en "Relicario", Ana Moya, con una bata de cola de más de un metro y medio: un disparate el baile por bamberas, un hermoso disparate.

Hasta que llegó otra orgía de colorido y belleza con "Sintra" en la que aparece todo el elenco sentado en fila en forma de uve a ambos lados del escenario, para después montar una gran fiesta que acabó en la algarabía de los espectadores que aplaudieron a rabiar durante casi diez minutos.

Lo dicho. Un gran éxito el de Ballet Nacional de España. Todo un lujo.

Después de finalizar la gala actuó, en la llamada "Madrugá Flamenca, el cantaor Antonio Ayala "El Rampa", uno de los cantaores más interesantes y completo de la Región murciana, acompañado a la guitarra por Rosendo Fernández.