Publicado: 14.06.2015 17:41 |Actualizado: 15.06.2015 07:00

El gran salto adelante del cooperativismo en Catalunya

El sector hace realidad alternativas en cada vez más sectores, con las telecomunicaciones como último ejemplo. La capacidad de adaptación a un entorno cambiante y una creciente masa crítica dispuesta a implicarse en proyectos para poner la economía al servicio de las personas hacen prever que el crecimiento de las cooperativas no se detendrá

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BARCELONA.- Abrir una cuenta corriente y disponer de todos los servicios que ofrece la banca convencional pero con la oportunidad de votar las inversiones de la entidad financiera, contratar un subministro energético que proviene exclusivamente de fuentes renovables, acceder a un piso participando en un proceso colectivo, con la garantía de que pagarás su precio de coste y nunca se utilizará para especular, o añadirse a un proyecto de telecomunicaciones en el que no serás un mero cliente, sino un socio con voz y voto. El crecimiento del sector cooperativo en Catalunya ha hecho posible convertir en una realidad tangible lo que hasta hace pocos años se podía ver como una utopía desde algunos sectores. O, dicho de otra forma, las cooperativas en sus distintas vertientes -de trabajo, de consumidores,...- ya ofrecen alternativas reales en sectores tan estratégicos como la energía, la banca, la vivienda o las telecomunicaciones.

El ejemplo más reciente es Eticom – Som Connexió, una cooperativa de consumidores que desde el 4 de junio ofrece servicios de telefonía móvil a sus socios -casi 600- a partir del alquiler de la red de Orange. Se trata de la primera cooperativa a nivel estatal que se adentra en el sector de las telecomunicaciones y el objetivo a muy corto plazo es añadir la telefonía fija y Internet a su gama de servicios. Sus impulsores estaban implicados desde el principio en Som Energia, la cooperativa de energía verde, y vieron la necesidad de replicar el modelo en un sector diferente.

Som Energia nació en Girona a finales de 2010 y desde entonces su crecimiento ha sido constante. Cerró 2014 con una facturación de nueve millones de euros, 17.000 socios y 19.000 contratos activados, mientras que ahora ya ha llegado a los 20.000 abonados y a más de 25.000 contratos. En palabras de Yaiza Blanch, responsable de comunicación de la cooperativa, la previsión es cerrar el año con unas ventas de 15 millones y unos 23.000 socios. “Cada semana recibimos entre 100 y 150 nuevas altas”, apunta. La cooperativa suma 18 trabajadores, el doble que hace un año.

La compañía produce actualmente alrededor del 5% de la energía que comercializa, un porcentaje muy bajo como consecuencia de la moratoria impuesta en 2012 por el gobierno de Rajoy a las primas a nuevas instalaciones de energía limpia. Para paliarla, al menos parcialmente, ha lanzado el proyecto Generation Kw/H con el que busca financiar nuevos proyectos de generación de energía verde. Las personas que inviertan en la iniciativa no recibirán un incentivo económico directo, sino que pagaran en la factura el Kw/H a precio de su coste real.

Al cierre de 2014 el 59% de sus socios se concentraban en Catalunya. Madrid (8,6%), el País Valenciano (8,5%) y las Islas Baleares (5,6%) son las siguientes zonas con más abonados a Som Energia. La asamblea general, en la que tienen el derecho de participar todos los socios y en la que todos cuentan con un voto, es el máximo órgano de decisión de la cooperativa, que cuenta además con un consejo rector, encargado de implementar las directrices marcadas por la asamblea. Un modelo de organización y de toma de decisiones radicalmente distinto al que tienen las grandes compañías del sector, que conforman un potentísimo oligopolio energético en España.

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Capacidad de adaptación

El sector de la banca ha vivido un proceso de clara concentración en los últimos años en todo el Estado y también en Catalunya, donde han pasado a la historia las diez cajas de ahorro que existían hace menos de una década y ahora sólo resisten -y mucho más grandes- el Banco Sabadell y la Caixa, ya convertida en un banco. Paralelamente se ha vivido un constante crecimiento de las finanzas éticas y también aquí existe presencia de cooperativas, en la que los clientes son a la vez socios y participan, por lo tanto, en la toma de decisiones de la entidad. La más veterana es Coop57, una cooperativa de servicios financieros nacida en 1995 que tiene como eje principal la promoción de la economía social y solidaria. Su sede principal está en Barcelona, pero actualmente también tiene presencia en Madrid, Andalucía, Aragón y Galicia. Desde hace unos meses ya opera como banco Fiare Banca Ética, también una cooperativa. Con más de 5.000 socios en todo el Estado, oficina central en Bilbao y representantes en Barcelona y Madrid, Fiare, a diferencia de Coop57, sí que ofrece a sus socios los mismos servicios que una banca convencional, es decidir, cuentas corrientes, tarjetas de débito o banca por Internet.

La aparición de cooperativas en sectores estratégicos no surge de la nada, sino que llega después de décadas de lenta expansión y consolidación de un modelo de organización empresarial democrático, horizontal y participativo, en el que las decisiones se toman entre todos los miembros. Que el modelo vive un buen momento lo avalan los datos. Sólo en Catalunya, hay actualmente más de 4.000 cooperativas, de las que alrededor del 75% son cooperativas de trabajo, que dan trabajo a más de 40.000 personas. En 2013, la creación de empleo en el sector fue del 3,7%, más del doble que el registrado por el conjunto de los otros sectores, mientras que el año pasado la cifra aumentó hasta el 5,6%, más del triple del 1,8% que se dio en el conjunto de Catalunya.

“Hemos podido solventar la crisis con unas herramientas distintas a las empresas de capital, porque tenemos una mayor flexibilidad y esto nos ha permitido adaptarnos mejor al cambio y, posteriormente, crecer más rápido. En 2014, casi el 75% de las cooperativas federadas ha aumentado la facturación y el 70% ha aumentado la contratación”, expone Perfecto Alonso, presidente de la Federación de Cooperativas de Trabajo de Catalunya. Alonso añade que mientras muchas empresas convencionales optan por los despidos vía ERE -expedientes de regulación de empleo-, en las cooperativas el “objetivo fundamental es conservar los puestos de trabajo”.

Más allá de la capacidad de adaptación, el salto adelante del cooperativismo va aparejado a un progresivo cambio social, cultural y político. Para Mercè Botella, secretaria de Eticom – Som Connexió e integrante de su consejo rector, “a raíz de la crisis económica, mucha gente ha tomado consciencia de que ya basta de delegar en grandes oligopolios y que se trata de recuperar la soberanía ciudadana para empezar a construir un sistema económico alternativo, que ponga el capital y las empresas al servicio de las personas y no al revés”. En este sentido, Perfecto Alonso añade que el cooperativismo está formado por personas que “quieren vivir, trabajar y pensar de la misma manera y buscan modelos organizativos en los que pueda desarrollar su manera de ser”.

La proximidad y la implicación en el proyecto de los socios son un valor añadido del cooperativismo, con independencia de que se trate de una cooperativa de trabajo o una de consumidores. Así, Yaiza Blanch destaca que el crecimiento de Som Energia no llega a través de “agentes comerciales estándares, sino que son los mismos socios los que expanden la cooperativa a través del boca a boca y dándola a conocer de primera mano”. Blanch también añade que la expansión del cooperativismo se da porque “surge de una necesidad ciudadana real, porque la gente ve que debe empezar a gestionar los recursos y, en el caso de la energía, una cooperativa es la forma más democrática de hacerlo, porque ni el Estado ni el mercado dan respuestas”.

Vivienda fuera del capitalismo

Entre mediados y finales de 2017, unas 50 personas pasarán a habitar los 30 pisos que se están construyendo en el barrio de Sants de Barcelona a través de la primera promoción cooperativa de viviendas en cesión de uso de la ciudad. El objetivo de La Borda, como se llama el grupo impulsor de la iniciativa, es “generar formas de titularidad colectiva que pongan el foco en el uso efectivo de la vivienda, y no en su valor de cambio en el mercado capitalista”. El uso de los pisos será personal, pero la propiedad siempre será colectiva, de manera que “se disuelven los efectos perniciosos de la propiedad individual y de la mercantilización del alojamiento, liberando viviendas de los mecanismos del mercado”, apunta La Borda en su página web.

La Borda y Eticom - Som Connexió son nuevas experiencias que se unen a lo que representaron en su dia Som Energia, Coop57, Fiare o muchos otros proyectos que apuestan por poner la economía al servicio del bien común. Mercè Botella, de Eticom, afirma que “en Catalunya ya existía esta otra economía, lo que pasa es que no se veía. Para transformar un mundo que no nos gusta, lo que podemos cambiar de manera inmediata es donde ponemos el dinero, porque el consumo no deja de ser una forma de votar diariamente que tipo de mundo queremos”. Perfecto Alonso subraya que no es cuestión aislada y pone como ejemplo que las candidaturas municipalistas de confluencia que triunfaron el 24 de mayo, como Barcelona en Comú, “pivotan sobre la participación, que es una señal de identidad del mundo cooperativo desde el inicio”.