Público
Público

Grande ande o no ande

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Están empeñados en sus trece. Y como sigan por ahí, las trece les llevarán al agujero de la deuda, tan profundo como para caer junto con las tiradas millonarias de todo pelotazo huérfanas de lector. Los tiempos para la caja a rebosar han pasado, porque el excedente de lectores se ha acabado. Todos aquellos invitados a portar los cuatro kilos de libro de aventuras, recién llegados al entretenimiento folletinesco, han salido corriendo. Y han dejado el chiringuito vacío. Esto no lo corrige ni la tercera de Stieg Larsson y en las librerías cuentan que trabajarán para los clientes de siempre, para los que no fallan ni cuando llega el fin de mes.

Las librerías dicen que las preferencias de los de siempre no se modifican al calor de una buena campaña de publicidad. Porque sus lectores, dicen, son fieles y eso, la fidelidad, salvará la vida a las editoriales que se dediquen a la seguridad de un buen título. Libreros y lectores, juntos por las márgenes del beneficio tímido, pero firmes con los libros inmunes al capricho de la tirada infinita. Los libreros de siempre no están tan tristes, porque por primera vez ven cómo los peces grandes que les amenazan se desinflan, porque el mercado tiene problemas de liquidez y no es capaz de soportar 50 novedades a la semana de un mismo grupo editorial.

Los grandes centros comerciales ya no son lo que eran. El punto de referencia editorial no queda en el pasillo de la carnicería y herramientas para el bricolaje. Aun así, se insiste. Se imprime, se reedita, se busca, se mueve de un lado a otro, se promociona, todo a lo grande. Más grande, más impacto. Y cuando ya no hay nada que hacer porque los almacenes están llenos de lecturas sin leer, la desesperación. Y entonces, la pregunta: ¿en qué nos hemos equivocado? Y el desconcierto: ¿cómo podemos parar esto?