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Los grandes bancos aguantan y ganan más de lo esperado

Santander, BBVA, La Caixa, Caja Madrid y Banco Popular tuvieron hasta junio un beneficio de 9.311 millones de euros, un 12,6% menos por las elevadas provisiones para afrontar la morosidad

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Las grandes entidades financieras españolas (Santander, BBVA, La Caixa, Caja Madrid y Popular) siguen apañándoselas para sortear la crisis sin que sus cuentas se desplomen como ha ocurrido en las principales entidades internacionales. En el primer semestre del año, superaron todas las expectativas de los analistas y consiguieron un beneficio de 9.311 millones de euros, sólo un 12,6% inferior al del mismo periodo del año pasado (en el primer trimestre bajaron casi un 18%).

La caída de los seis primeros meses se debe en buena medida a las provisiones que realizaron de forma voluntaria para hacer frente a los previsibles incrementos de la morosidad en los próximos meses. Descontando ese efecto y las plusvalías de operaciones extraordinarias, el beneficio ordinario descendió apenas un 3,69%, una cifra muy moderada si se tiene en cuenta la dureza de la situación económica y el bajón de negocio.

El secreto de estos resultados se encuentra, por un lado, en la bajada de tipos de interés (las entidades están obteniendo un rendimiento en sus inversiones muy superior al 1% al que están pagando el dinero al BCE) y, por otro, en los recortes de costes que están aplicando con el cierre de oficinas y las reducciones de plantillas.

Es la única fórmula que han encontrado para compensar el descenso de ingresos que les está provocando el parón del negocio crediticio en España. Santander y BBVA, por ejemplo, han aumentado menos de un 1% su saldo crediticio en los últimos doce meses. Y la previsión es acabar el ejercicio con el mismo saldo que el año pasado.

El consejero delegado de Santander, Alfredo Sáenz, se mostró ayer preocupado por esta situación 'porque no es bueno estrangular a la economía', pero insistió en que es difícil aumentar el crédito cuando la economía está en recesión.

Además de prácticamente mantener los resultados del año pasado, cuando la situación económica era mucho más llevadera, las grandes entidades (salvo Popular) consiguieron en el segundo trimestre reducir su tasa de morosidad. No es previsible que esta tendencia se repita en lo que queda de año, pero sí ha servido para desacelerar el fuerte crecimiento acumulado en los meses anteriores.

En todo caso, ese parón (favorecido por la bajada del Euríbor) no ha evitado que la cobertura de los activos impagados haya descendido fuertemente hasta niveles casi preocupantes, especialmente en el caso de Caja Madrid y Popular, que con sus provisiones no cubren ni la mitad de la morosidad actual.