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Los grandes países reciben con críticas las cuentas propuestas por la CE

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La subida del 5 por ciento propuesta por la Comisión Europea (CE) para el marco presupuestario del periodo 2014-2020 ha sido recibida con duras críticas por parte de varios de los países más poderosos de la Unión, que demandan más austeridad.

Alemania, Reino Unido u Holanda han sido algunos de los primeros Estados miembros en dejar clara su oposición a los planteamientos del Ejecutivo comunitario, posturas que anticipan una dura batalla en las negociaciones de los próximos meses.

"Mi primera impresión es que la Comisión ha situado el volumen total del marco financiero muy por encima de lo que considera aceptable el Gobierno federal (alemán)", aseguró hoy en Berlín el ministro de Exteriores germano, Guido Westerwelle.

Alemania reclama "una estricta limitación del gasto" de la UE en un momento en el que muchos países se están viendo obligados a aplicar importantes recortes por la coyuntura económica.

Reino Unido, por su parte, considera que el proyecto no es realista, según dijo un portavoz de Downing Street, mientras que Francia criticó en un comunicado el nivel de gasto propuesto.

Estos tres gobiernos, junto a los de Holanda y Finlandia, escribieron el pasado mes de diciembre al Ejecutivo comunitario reclamando una congelación del presupuesto en términos reales.

Italia, por su parte, apoyó hoy un presupuesto fuerte, pero dejó claro que va a pelear por reducir sus contribuciones a la UE todo lo posible.

Tampoco han gustado en muchos de estos países las ideas de Bruselas para aumentar su capacidad de recaudación directa y depender en menor medida de las aportaciones nacionales.

Con ese fin, la CE planteó ayer la creación de una tasa sobre las transacciones financieras, cuya recaudación iría a parar a las arcas comunitarias.

La propuesta ya ha sido censurada por Londres, que teme que un impuesto de ese tipo podría dañar gravemente a su "City" y terminar por desplazar operaciones financieras hacia Nueva York o las grandes plazas asiáticas.

También ha recibido un duro golpe por parte presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, quien estima que la tasa financiera se traducirá en una "pérdida de actividad" para Europa.

Bruselas, mientras tanto, defiende que hasta 10 países de la Unión -incluido Reino Unido- cuentan ya con algún tipo de gravamen sobre estas operaciones y cree que la tasa no tendría impactos negativos en la UE.

España sí mostró hoy su apoyo a la medida, que el secretario de Estado de Asuntos europeos, Diego López Garrido, calificó de "valiente".

Desde el estallido de la crisis financiera, la idea de imponer una tasa sobre las transacciones financieras para reducir la especulación y fomentar un reparto más justo de las cargas de la crisis ha estado sobre la mesa en distintos foros internacionales como el G-20, pero no ha logrado reunir apoyo suficiente.

La otra gran novedad en el apartado de los conocidos como "recursos propios" es la idea de la Comisión de implantar un nuevo IVA europeo, que alimentaría directamente el presupuesto común.

Fuentes de la institución se encargaron hoy de repetir que ese impuesto no supondría una carga para los ciudadanos, pues se extraería de una pequeña porción -entre el 1 y el 2 por ciento- del IVA que ya recaudan actualmente los Estados miembros.

A pesar de que uno de los argumentos para ponerlo en marcha es el de reducir así las transferencias que los países tienen que hacer al presupuesto europeo, varios de ellos ya han dejado clara su oposición.

"La Unión Europea no tiene un problema de financiación", opinó Westerwelle, rechazando la idea, tal y como hizo el ministro de Finanzas holandés Jan Kees de Jager, quien subrayó que la fiscalidad debe ser competencia estatal.

Las propuestas de la Comisión fueron mejor recibidas en el Parlamento Europeo, que también tiene que estudiar los presupuestos.

El presidente de la Eurocámara, Jerzy Buzek, consideró que suponen "un inteligente punto de partida" para la negociación y defendió la necesidad de aumentar los recursos propios.