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Granjeros chinos luchan contra el cambio climático

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Por todas las colinas marrones del pueblo Zhongzhuang en el noroeste de China, los granjeros calculan los costos del cambio climático con un clima cambiante que deriva en cultivos perdidos, pozos secos y vidas abrumadas por la pobreza.

Los pobladores de aquí aran sus angostos campos aterrazados en las quebradizas colinas como lo vienen haciendo hace generaciones, con arados de madera y burros. Pero los ritmos aparentemente eternos de este pueblo en el condado de Yongjing, provincia de Gansu, han estado cambiando.

En los últimos 20 años, los veranos se han vuelto más calurosos y más secos, las lluvias ahora llegan más tarde y las sequías se dan más a menudo.

El invierno llega tarde y es lo suficientemente leve como para que los granjeros puedan cultivar maíz, que aquí no habría madurado hace 10 años o más, dijo Pu Yanjun, descansando al medio día del arado de su parcela antes del invierno.

"El agua es nuestro mayor problema, Gansu, según dicen, tiene nueve años de sequía cada 10 años", dijo el hombre, agachado sobre un almuerzos de rodajas de pan y papas en su prolijo jardín.

"Ahora la lluvia a menudo no llega cuando la necesitamos, y luego llueve cuando no la necesitamos. Si llueve ahora, será inútil de todos modos", agregó.

Los riesgos del cambio climático para zonas como Zhongzhuang están en el centro de las negociaciones que se realizaron a 6.843 Km. de distancia en Copenhague, donde los líderes lograron un consenso poco ambicioso para frenar el calentamiento global.

Los gases invernadero producto de la actividad humana están atrapando más calor solar en el aire, alimentando el calentamiento planetario que probablemente avivará sequías, perturbará las precipitaciones pluviales y amenazará cultivos en muchas zonas.

Para China, con su población agrícola de 750 millones de personas, tales cambios podrían ejercer presión sobre la seguridad alimenticia en las próximas décadas. Es probable que aldeas pobres en zonas ambientalmente estresadas como el condado de Yongjing sean las que primero y más sufran.

"Una vez que te adentras en las comunidades remotas en partes más pobres de China, (encuentras que) la gente está muy expuesta a las amenazas del clima", dijo Declan Conway, un experto en cambio climático y agricultura de la Universidad de East Anglia en Gran Bretaña.

"Esas personas ya son muy vulnerables, y es muy probable que con un aumento en la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, vayan a sentirlo más en el futuro", añadió el experto.

NADA DE CARNE ESTE AÑO

Para Ma Tuili, una madre de 25 años, las presiones de este severo paisaje se reducen a los baldes de agua que ella carga desde el pozo de la familia cada día, midiéndolos para que los suministros les alcancen a su familia de cinco durante todo el invierno usualmente seco hasta que llegue la lluvia.

Ella y los otros aproximadamente 100 residentes de Zhongzhuang son en su mayoría Hui, un grupo musulmán étnicamente cercano al mayoritario pueblo chino Han del país. Ellos cultivan trigo, papas y maíz, y crían cabras y ocasionalmente ganado.

Su dieta diaria consta de papas, un pan chato horneado al costado de la cocina, y fideos. La carne es un lujo que muchos dicen que tal vez comen más o menos dos veces al año, durante el año nuevo lunar y el festival musulmán de Eid.

"No comimos carne para el año nuevo (lunar) este año, de modo que hice bolas de masa fritas en cambio", dijo la mujer, entre rondas de cargar agua desde el pozo. "Estaba pensando, '¿Por qué otras personas pueden comer bien y nosotros no?' Trabajamos duro aquí, pero no nos volvemos ricos", agregó.

Los granjeros dicen que los campos aquí produjeron unos 100 kilos de trigo estival por mu (un sexto de acre o 0,0667 hectáreas), menos de un tercio del promedio nacional, en parcelas familiares de dos o tres mus.

El clima cambiante ha estado haciendo que para ellos sea más difícil salir de la pobreza, a pesar de programas gubernamentales para elevar los ingresos y mejorar la disponibilidad del agua, según encontró un estudio reciente en Yongjing y otras partes vulnerables de China auspiciado por Oxfam y Greenpeace.

"Hay menos lluvias que antes. Las sequías han estado empeorando", dijo Cai Wenfu, un granjero de 20 años, descansando después de lograr que un burro rebuznante terminara de arar su parcela.

"La parte más dura de la vida es no tener suficiente lluvia lo que hace que la comida escasee. No es igual todos los años, pero en la última mala sequía nos quedamos con dos comidas a base de pan por día", dijo el joven granjero.

El estudio encontró que desde los 80, las temperaturas promedio aquí han aumentado, la lluvia ha disminuido y las sequías se han vuelto más frecuentes.

"Existe una asociación entre estos cambios y la vuelta a la pobreza", dijo Lin Erda, uno de los máximos expertos de China en cambio climático y agricultura, quien ayudó a escribir el estudio.

Sin una adaptación potencialmente costosa mediante una irrigación mejorada y variedades de cultivos modificadas, la productividad promedio de los principales granos por cada acre de tierra sembrada podría caer entre 13 y 24 por ciento en las próximas décadas, y dijo Lin, quien trabaja en la Academia China de Ciencias Agrícolas en Pekín.

En Zhongzhuang, los riesgos del clima no actuaron solos, sino junto con las enfermedades, las deudas y los problemas familiares.

Cai Yanguo dijo que el principal pozo de la familia se secó el año pasado y ellos tuvieron que pedir dinero prestado para comprar agua que era traída en camiones. Ella durante muchos meses no había tenido noticias de su marido, quien estaba lejos trabajando, y su hija, Cai Wenlan, ahora de 14 años, dejó la escuela por falta de dinero.

"Nos estamos quedando sin dinero. No quiero irme a trabajar a otro lado pero no hay alternativa", dijo Cai Yanming, una delgada y demacrada mujer de 37 años.