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Un grupo de colonos intentan quemar una mezquita tras la demolición de casas en un enclave judío

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Un grupo de colonos judíos trató de quemar una mezquita de una aldea palestina al sur de Naplusa después de que las policía israelí demoliera, no sin encontrar una fuerte resistencia, tres casas en un enclave judío en Cisjordania ocupada.

La mezquita se encuentra en la aldea de Kursa, al sur del distrito cisjordano de Naplusa y, según medios locales israelíes, fue atacada por un grupo de desconocidos que rompieron las ventanas y arrojaron neumáticos ardiendo en su interior.

Una pared del exterior del templo fue pintada con consignas en hebreo, lo que apunta a que colonos judíos están detrás del ataque, que se enmarcaría en la política conocida como el "precio" por la parte más radical del movimiento colono hace pagar a los palestinos las evacuaciones de asentamientos levantados sin autorización del Gobierno israelí.

Alrededor de unos mil oficiales de policía intervinieron en la demolición de los edificios a primera hora del día en el asentamiento judío de Migrón, 14 kilómetros al norte de Jerusalén.

Unos 200 colonos se dieron cita en el enclave e intentaron bloquear las excavadoras policiales, lo que acabó con forcejeos y en la detención de seis jóvenes colonos.

El suceso empezó pasada la medianoche, cuando los agentes del orden comenzaron a vaciar los edificios de enseres.

Durante la actuación, Regavim, un grupo que defiende al movimiento colonizador judío, interpuso una demanda ante el Tribunal Supremo, en la que solicitaba el cese de las demoliciones.

El un primer momento, el juez pro-colono Neil Hendel, garantizó al grupo un retraso de 12 horas, aunque luego el Supremo desestimó la demanda y ordenó que se ejecutaran las órdenes de demolición.

Finalmente los tres edificios, construidos este año sin autorización gubernamental -todos los asentamientos levantados en el territorio ocupado en 1967 por Israel son ilegales según el derecho internacional- fueron arrasados.

Las demoliciones respondían a una demanda del grupo israelí pro-derechos humanos Yesh Din ante la máxima instancia judicial.

El Estado israelí se había comprometido a ejecutar la sentencia a mediados del pasado mes de julio, pero tras una solicitud del ministro de Defensa, Ehud Barak, por "razones operativas", se pospuso la demolición a una fecha indeterminada en septiembre.

Migron es el más grande y desarrollado enclave ilegal -no autorizado por Israel- levantado en Cisjordania, donde residen unas 50 familias.

La sentencia del Supremo define a este proto-asentamiento judío como "uno de los más difíciles y aberrantes enclaves ilegales cuyo caso ha sido llevado ante esta corte".

Por su parte, el portavoz del Consejo de Asentamientos judíos en Cisjordania, Dany Dayán, manifestó que "la decisión de demoler las casas fue adoptada por el gobierno y no la corte, por ende la responsabilidad recae en el gobierno".

Dayán llamó al primer ministro, Benjamín Netanyahu, a "revertir esa decisión", en medio de las quejas de los colonos que acusan al Ejecutivo de tratar de desviar la atención en medio de las protestas sociales que vive el país.