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El grupo español de teatro de calle Fadunito se pasea por Pekín

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El grupo de teatro de calle Fadunito se pasea esta semana por el Parque Chaoyang de Pekín, en el octavo Carnaval de Primavera que se celebra en este lugar y el resultado de actuar ante el público chino, según uno de sus actores, es "brutal".

Ferrán Orobitg e Iván Alcoba interpretan, subidos a unos zancos, a dos traviesos niños, Antonio y Pancracio, respectivamente, que recorren parte del Parque Chaoyang con sendos triciclos y no paran de jugar con el público chino, aunque también les hacen diabluras, por lo que su madre, Lidia Zapatero, que porta un carricoche, no para de llamarles la atención.

Los chinos, que desde el pasado domingo y hasta el próximo viernes disfrutan de días festivos por su recién estrenado Año Nuevo, que comenzó el 14 de febrero bajo el signo del tigre, sonríen, aplauden y piden fotografiarse con estos dos gigantes niños vestidos de marineros y con su madre, que lleva un traje decimonónico.

El octavo Carnaval de Primavera, que arrancó el pasado domingo y finaliza este viernes, forma parte de las numerosas actividades que la ciudad de Pekín ha organizado por el Año Nuevo y su objetivo es mostrar a los visitantes a través de espectáculos y comida la cultura de China y la de España, Grecia, Francia, Rusia, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Japón y Alemania.

"La experiencia de actuar ante el público chino es brutal, está muy bien, es agradecido", confesó Ferrán a Efe.

La participación de estos tres componentes de Fadunito en el octavo Carnaval de Primavera supone su primer viaje a Asia tras recorrer varios países europeos y actuar en México.

"Pensábamos que iban a ser más fríos, pero participan bien, hay sus reticencias si los comparas con el público mediterráneo, pero nos han sorprendido y son muy cachondos. Podríamos decir que han respondido de una forma más abierta que en Suecia y en Dinamarca", explicó el "niño Antonio".

Ferrán subrayó que "se nota que es una cultura totalmente diferente" y puso como ejemplo el hecho de dar besos a la gente o lanzarlos al aire, algo a lo que los chinos no están acostumbrados a hacer en público, por lo que marcan distancias cuando los tres actores lo intentan durante su espectáculo.

"Les provocamos", aseguró el actor.

Además de desafiar al público dando besos al aire, Antonio y Pancracio se comen los tradicionales pinchitos de cordero que la gente acaba de comprar, les hacen rabiar quitándoles sus molinillos, gorros o muñecos, les lanzan agua desde su boca tras simular que beben de una botella, se abalanzan sobre ellos o intentan pillarles con sus triciclos.

Mientras, su madre les regaña en español y, en un intento fallido, intenta controlarlos.

Los chinos aguantan con sonrisas las travesuras, ya que por otro lado también reciben abrazos de estos dos grandullones marineros que no paran de decirles "Ni hao" (hola), "Zaijian" (adiós), "Xie xie" (gracias) y "Xin Nian Kuai le" (Feliz Año Nuevo).

"Parece que les gusta. Al menos les ves sonreír", señaló el "niño Pancracio" a Efe.

El recorrido de estos tres personajes finaliza poco después de pasar por el puesto de comida dedicado a España, en el que se pueden comprar tradicionales churros, y cuando se despiden lo hacen, una vez más desafiantes, con besos.