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Grupos estudiantiles y de la oposición convocan nuevas protestas en Teherán

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Diversas organizaciones estudiantiles y grupos de oposición han convocado hoy distintas movilizaciones para retomar las protestas contra la polémica reelección en junio pasado del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.

La Policía ha advertido que las manifestaciones que no cuenten con autorización serán reprimidas con dureza, mientras que las autoridades han prohibido a la prensa internacional salir a las calles para cubrir estos acontecimientos.

Los estudiantes planean movilizarse en el interior de los campus universitarios, donde en principio no pueden entrar las fuerzas del orden pero si las milicias de voluntarios islámicos "basij", claves en la represión postelectoral.

Fuentes de las organizaciones universitarias han denunciado que varios estudiantes han sido detenidos en las últimas horas, lo que no ha sido confirmado ni desmentido de manera oficial.

En un comunicado difundido anoche a través de su página web, el principal candidato derrotado y líder opositor, Mir Husein Musaví, recalcó que el movimiento de oposición reformista verde "sigue vivo a pesar de la represión".

El ex primer ministro pidió a las autoridades que no detengan a los estudiantes y les dejen manifestar de forma libre sus opiniones.

Musaví advirtió, asimismo, de que la protesta va más allá de los meros resultados electorales, que la oposición considera fraudulentos, y se preguntó por el futuro del país.

En los mismos términos se pronunció ayer el ex presidente iraní ayatolá Ali Akbar Hashemi Rafsanyaní, quien denunció la falta de libertad de opinión e instó al régimen a permitir lo que denominó "críticas constructivas" según la agencia de noticias Ilna.

Rafsanyani, presidente de la Asamblea de Expertos, uno de los principales órganos de poder en el país, se mostró preocupado por la seguridad nacional e instó a todas la partes a trabajar de manera unida "dentro del marco de la ley" para crear "un clima de libertad que atraiga a la mayoría de la población y borre la ambigüedad".

Irán vive la peor crisis política desde que hace treinta años se fundara la República Islámica, fruto de la polémica desatada tras la controvertida reelección de Ahmadineyad.

Nada más conocerse el resultado, cientos de miles de personas se echaron a las calles para protestar. En la cruenta represión de la manifestaciones perdieron la vida una treintena de personas, según cifras oficiales, y 72, de acuerdo con el cómputo de la oposición.

Además, alrededor de 4.000 fueron detenidas, de las que más de un centenar hacen frente a una serie de juicios por conspiración que la oposición califica de "charada".

Desde entonces, los opositores han aprovechado efemérides como "el día de Jerusalén" o el aniversario del asalto de la embajada de Estados Unidos para retomar sus protestas.