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Guerra en Alemania por el tren nuclear

La oposición responsabiliza al Ejecutivo de las reyertas 

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Nunca antes un asunto medioambiental había causado tanto revuelo en Alemania. La inminente llegada del Castor, como se conoce al tren de basura atómica que partió el pasado viernes desde Francia hacia el almacén de residuos Gorleben (Baja Sajonia), ha enzarzado a los políticos alemanes en una dura guerra de declaraciones. Los tres partidos de la oposición socialdemócratas, Verdes e Izquierda acusaron al Gobierno de Angela Merkel de ser directamente responsable de las reyertas de los últimos días entre los activistas y la policía, que se saldaron con cerca de 1.000 heridos entre los manifestantes, según informaba el movimiento ecologista Castor Schottern. Aunque el frente se abrió el pasado septiembre, cuando el Ejecutivo decidió alargar la vida útil de las centrales una media de 12 años, el fervor ecologista que ha desencadenado el tren fue la gota que colmó el vaso.

'Mucha gente se ha dado cuenta de que Gorleben no es un simple almacén de residuos, sino que es la prueba de que va a alargarse la energía nuclear', señalaba el líder socialdemócrata, Sigmar Gabriel. Por su parte, Los Verdes se sumaron a las manifestaciones ciudadanas, que el sábado consiguieron reunir la marcha más numerosa del movimiento antinuclear alemán en 33 años, con más de 25.000 personas según la policía (50.000 según los organizadores). El diputado de la formación, Volver Beck, ha asegurado: 'Se acabó la tranquilidad en materia de política atómica'. El jefe de la Izquierda, Klaus Ernst, propuso 'que se imponga una moratoria al plan atómico'.

El convoy alcanzó su estación final con 24 horas de retraso

Dispositivo

Mientras, el Gobierno se limitó a escudarse en el mayor dispositivo policial de todos los tiempos, con más de 16.500 efectivos, para proteger en su viaje al convoy nuclear. La canciller ignoró las voces de protesta, que exigen que busque un lugar alternativo a Gorleben.

Entretanto, el convoy cargado con 123 toneladas de basura nuclear llegaba ayer por la mañana a la estación de Dannenberg, después de su trayecto más difícil, tras haber sido detenido en cuatro lugares distintos desde que cruzara la frontera. Los activistas hicieron lo posible para parar el tren; han desmontado piezas de los raíles, se han encadenado a las vías y hasta se han descolgado por puentes. Aunque no evitaron lo inevitable, sí que se sumaron un tanto: el Castor llegó hasta Dannenberg con 24 horas de retraso.

Las protestas del fin de semana se saldaron con cerca de 1.000 heridos

Desde allí, los depósitos tenían que recorrer los últimos 20 kilómetros hasta Gorleben en un convoy de camiones para carga pesada. Unas 3.000 personas, además de decenas de tractores, se unieron para bloquear todos los caminos hasta el almacén. El Gobierno preveía ayer por la tarde que el convoy llegara al almacén, como pronto, esta madrugada.

 

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