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Guerra de nervios en los socialistas franceses ante su Congreso

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A dos días del Congreso de Reims, donde los socialistas franceses deben elegir a un nuevo líder, las diferentes corrientes se enfrentaron el miércoles en una guerra de nervios.

Los adversarios de Ségolène Royal han rechazado las proposiciones de la ex candidata a la presidencia en 2007 sin realizar por el momento un contraataque, lo que hace que reine más que nunca la incertidumbre sobre el resultado del congreso, en línea con la tradición del encuentro socialista.

Después de haber prometido anuncios sobre el "gobierno" del partido para el miércoles, Royale mantiene el suspense sobre su posible candidatura al puesto de secretario general, que la pondría en órbita para optar a la presidencia en 2012.

Según su entorno, muchos miembros afirmaban el martes que ella sería posiblemente candidata a suceder a su ex compañero, François Hollande, aunque otros aseguran que ella "se consagra exclusivamente a encontrar un línea política mayoritaria".

Con un capital de alrededor de un 30 por ciento de los militantes que la sitúan a la cabeza de los cuatro candidatos, la presidenta de la región de Poitou-Charentes busca una mayoría sólida.

Sin embargo está es una hipótesis cada vez menos probable, ya que el partido está fragmentado y Royale es una personalidad controvertida.

"Todo el mundo se insulta, esperando un anuncio del otro para sincerarse", afirmó un dirigente del partido.

Ségolène Royal transmitió el martes a los otros candidatos un "documento de trabajo abierto", otorgándoles la tarea de enriquecerlo con el propósito de hacerse una sola mayoría.

Para sus rivales sin embargo, este texto tiene otras intensiones.

"Es un texto de fachada que no levanta ninguna ambigüedad sobre las cuestiones económicas y sociales", estimó Claude Bartolone, vinculado a Martine Aubry, que acapara un 25 por ciento de los votos y cree que los salarios, las pensiones y la fiscalidad deben ser una prioridad.

Los adversarios de Royal están obligados a buscar un equilibrio para poder levantar un frente de rechazo, sin ser acusados de querer quitarla del camino simplemente, por lo que deben hacerse con una línea política común

"Si el debate es Ségolène o no Ségolène, no sirve de nada hacer un congreso", afirmó el dirigente socialista Razzye Hammadi.