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Toda la guerra en una sola frase

Mathias Enard publica 'Zona', un relato de 500 páginas sin puntos, sobre los conflictos en los Balcanes y el Mediterráneo

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Leer a Mathias Enard (Niort, 1972) es una pesadilla. Porque su libro, Zona, editado por La otra orilla, es una frase sin puntos y aparte de 500 páginas. Porque narra la pesadilla de otro, la de Francis Servain Mirkovic, un ex miliciano croata sin escrúpulos que, tras luchar en la guerra de los Balcanes (1991-1995), se convirtió en 'chivato internacional' en los países de la cuenca del mar Mediterráneo. Mirkovic se sube a un tren en Milán con destino Roma unos 500 kilómetros, uno por página y comienza a relatar. Las palabras de Enard son la memoria de Francis: un intenso viaje por los conflictos del siglo XX.

'La guerra representa gran parte de la actividad humana. Pero lo que me interesa son los combatientes. Son hombres que no eligieron ser asesinos, pero se convirtieron en ello', explica Enard desde Barcelona, donde vive desde 2000. Aquel momento fue clave en su vida, ya que encontró la ciudad en la que tiene 'una vida familiar y profesional interesante'. Antes de instalarse en Barcelona, casarse y tener una hija, Enard pudo ser uno de los protagonistas de su libro.

Enard dejó Francia en 1993, con 21 años, y partió hacia Irán, Líbano y Siria, donde vivió cuatro años. Era guía y profesor de francés y de árabe. Quería ser diplomático o periodista 'para viajar', aunque nunca no llegó a ejercer ninguno de los dos oficios. Sus amigos creían que era un espía.

Un inmenso monólogo

La prensa francesa ha calificado Zona y sus 500 páginas sin pausas como 'el fenómeno de la rentrée literaria de 2008'. Lo original siempre se exagera en el país vecino, aunque Enard, de 37 años, no quería serlo: 'Tenía ganas de reflejar el viaje en la narración'. Y el ex miliciano croata no se callaba. 'Cuando encontré su voz, sólo tenía que escucharla y retranscribir lo que me decía. Era un inmenso monólogo'.

En el viaje de Francis Servain Mirkovic se cruzan víctimas con verdugos, héroes con criminales, mercenarios con testigos, pintores con escritores. Narra sus investigaciones a sueldo, sus años de soldado, sus amores, su desesperanza. Un viaje que va desde el genocidio armenio, la Guerra Civil española, el conflicto palestino, hasta los horrores en la antigua Yugoslavia. 'Hacer la arqueología de los cadáveres que nos rodean es una necesidad', afirma Enard, consciente de la dureza de su texto.

Necesitó cuatro años para escribirlo: 'Trabajaba con post-it pegados en la pared. De esa manera, podía controlar los temas, los episodios de la novela'.

No es la primera vez que Enard retrata la guerra. En La Perfección del tiro y Manual del perfecto terrorista, sus aventuras y encuentros en Oriente Medio también le sirvieron para hablar de la violencia. 'Mi intención de hablar de ello viene quizá de la relación con mi abuelo', recuerda Enard. Él era paracaidista en las guerras de Indochina y Argelia. Sus cicatrices fascinaban al nieto. Enard nació en Niort, capital francesa de los seguros.

Zona se lee como la Iliada de Homero: 24 capítulos, el tren de Francis Servain Mirkovic se detiene en tres ocasiones. Son los únicos puntos y aparte de la novela. El ex mercenario habla de Burroughs y de Céline, y de su remordimientos. El primero asesinó a su esposa, el segundo nunca ocultó su antisemitismo y sus relaciones son la extrema derecha. ¿Qué pasó a Mathias Enard para escribir este libro? 'Nada'. ¿Nunca fue espía? 'Nunca desempeñé tal actividad', aclara.