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El Guggenheim Bilbao examina el retorno al orden en el arte europeo del s.XX

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Bilbao, 22 feb (Efe).- El Museo Guggenheim Bilbao acoge desde HOY una exposición que examina el retorno al orden y a la pureza estética del arte europeo posterior a la I Gran Guerra continental, que acompañaría al surgimiento de los movimientos totalitarios en Alemania e Italia en la segunda y tercera década del siglo XX.

La muestra, titulada "Caos y clasicismo: Arte en Francia, Italia, Alemania y España, 1918-1936", presentada hoy en conferencia de prensa por su comisario principal, Kenneth Silver, catedrático de Arte Moderno de la Universidad de Nueva York, esta compuesta por más de 150 piezas de arte.

En ella se incluyen pinturas y esculturas de algunos de los grandes maestros europeo de la primera mitad del siglo XX como Picasso, Braque, Léger, Oto Dixx, Giorgio de Chirico, Carlo Carrá o Ludwing Mies van der Rohe.

El comisario de la exposición, Kenneth Silver, ha explicado que, para entender su desarrollo, hay que tener en cuenta que "tras el fuerte trauma generado por la primera gran contienda europea en los países implicados, los artistas de los mismos abandonaron los movimiento expresivos dominantes hasta entonces (cubismo, expresionismo, futurismo, etc, relacionados con el caos creativo) y volvieron su mirada hacia el arte clásico, entendido como tal el realizado en la Italia del Renacimiento o la España barroca y el arte francés del XVII".

La muestra, que se asemeja más a un tratado de historia del arte que a una exposición al uso, acoge destacados ejemplos de pintura clásica producida por Picasso en este periodo, de los que mencionó el cuadro que pintó a su entonces esposa, la bailarina de danza clásica Olga Klokova, o el titulado "Escenas de playa".

Entre las piezas destacadas que se pueden ver en la muestra de Bilbao figura el cuadro que tenía el dictador alemán, Adolf Hitler, encima de la chimenea de su vivienda personal titulado "Los cuatro elementos: Aire, tierra, agua y fuego", pintado por Adolf Ziegler en 1937.

La exposición muestra también el resurgir del culto al cuerpo humano que conllevó este retorno artístico al clasicismo, esta vez más próximo al arte generado por la Grecia y Roma clásicas, y que fue aprovechado tanto por los regímenes totalitarios de derechas como por los de izquierdas, como símbolos de la fortaleza y perdurabilidad de sus respectivas ideologías.