Publicado: 18.08.2014 14:24 |Actualizado: 18.08.2014 14:24

Guía práctica para convertirse en socorrista de delfines

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Viven o cruzan cerca de las playas en las que nos bañamos y cuando están enfermos o heridos acaban varados en ellas ante la sorpresa de turistas por sus grandes dimensiones. ¿Sabe qué hacer si se encuentra a un cetáceo o una tortuga marina mientras toma el sol o se baña? Si la respuesta es no, siga leyendo.

Delfines, ballenas o tortugas marinas son "el termómetro de nuestros mares"; que esas especies estén amenazadas significa que todo lo que está debajo de ellas, que es básicamente de lo que nos alimentamos, también lo está, por eso no sólo es importante ayudarles cuando estén mal sino saber por qué lo están y remediarlo. Es la idea en la que insiste Francisco Toledano, coordinador de la organización Promar, quien lleva más de quince años rescatando y devolviendo al mar, siempre que se puede, tortugas marinas y grandes cetáceos que quedan varados en la costa de Almería, frente a uno de los corredores biológicos más relevantes para la conservación a nivel mundial.

En ese periodo, estos ecologistas almerienses han atendido más de 300 tortugas bobas (unos animales inmensos que suelen medir casi un metro y pesar más de 100 kilos), 6 tortugas laúd y decenas de cetáceos: delfines (listado, común y mular), ballenas piloto, calderones grises, zifios de Cuvier, rolcuales blanco y común... y hasta cachalotes.

Toledano tiene mil y una historias fascinantes sobre cómo han socorrido y recuperado a estas criaturas marinas, y en el caso de los cetáceos, "que son animales con tanta empatía y sentimientos", se le entrecorta la voz al recordarlas. Recuerda emocionado el caso del delfín listado Marcos al que rescataron varado en la costa de Roquetas en el verano de 2012 y atendieron durante cinco meses y medio en un acotado de la playa de Almerimar, convertido en "hospital improvisado" para el animal, que estuvo permanentemente vigilado por voluntarios a pesar de las inclemencias meteorológicas. En se tiempo le hicieron radiografías, análisis de sangre, un estudio psicológico y hasta vino a cuidarle el experto en delfines Richard O'Barry (conocido por la serie Flipper) pero nada de eso logró salvarle y el delfín murió el 2 de febrero de 2013.

A Toledano no se le olvida esa fecha: "Fue durísimo para todos los que estábamos día y noche con él, nos conocía perfectamente". Aunque lo que más les duele es no saber las causas de la muerte. "De poco te sirve hacer un esfuerzo tan impresionante para recuperar a un animal, si los datos no te ayudan a salvar al resto", afirma el coordinador de Promar, quien lamenta la falta de investigación sobre poblaciones, de estudio clínico de los animales que aparecen muertos o heridos y de intercambio de conocimiento entre las dos orillas del Mediterráneo.

No obstante, si bien no está 100% confirmado que esa fuera la causa de la muerte, en el caso del delfín Marcos existen pistas: "sus niveles de mercurio en sangre estaban disparados, y ese mercurio le venía de la madre porque cuando le rescatamos apenas tenía un año, estaba recién destetado y todavía no comía por su cuenta".

Aún así, lo que más trabajo da a Promar es las tortugas marinas, especialmente en los últimos años debido a "un repunte de tortugas que llegan muertas o en estado avanzado de descomposición a causa de parásitos que se les adhieren, perforándoles las aletas, el caparazón y/o cualquier otra parte del cuerpo".

La contaminación del mar y el cambio climático suponen la combinación perfecta para que proliferen ese tipo de bacterias. Precisamente de eso y de las diferentes especies que habitan en las costas españolas hablan cada día a los turistas los voluntarios de Promar. También de qué hacer si se encuentran un animal con problemas: