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El guitarrista Fogerty repasa en casi dos horas éxitos de Creedence en su estreno en España

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El compositor, guitarrista y líder de la desaparecida banda Credeence Clearwater Revival (CCR), John Fogerty, repasó en directo durante casi dos horas muchos de los grandes éxitos de la mítica banda californiana y algunos de los temas en solitario en su primer concierto en España tras más de 40 años de carrera.

Ante un auditorio de unas 2.000 personas, variopinto en su estética y edad, y muy entregado, Fogerty desplegó el virtuosismo con la guitarra que le ha llevado a estar entre los cien guitarristas más importantes de la historia de la música de todos los tiempos, según la crítica especializada.

Fogerty se presentó acompañado de su espectacular colección de guitarras y rodeado de sus músicos habituales (Billy Burnette, Hunter Perrin y Jason Mowery a las guitarras; Matt Nolen en los teclados; David Santos en el bajo y Kenny Aronoff en la batería, a los que en este inicio de su gira europea, que pasa por Córdoba, Madrid y Barcelona, se ha sumado su sobrino (violinista, guitarrista y conguero), que imprime a los temas claros tintes countries y con el que el que tuvo un filin especial.

El concierto comenzó recordando a la Creedence. "Hey tonight", "Green River", "Susie Q", "Lookin'out my backdo" o "Who'll Stop the Rain" levantaron al aforo de sus asientos.

El que fuera líder de la mítica banda californiana, nacida en 1969 y disuelta en 1972 por desavenencias entre sus miembros, continuó con temas de sus discos en solitario, como "Working on a Building", "Have You Ever Seen The Rain" o "Centerfield", en el que el violín marcó el paso y dejó vislumbrar el toque del que será el nuevo álbum que Fogerty sacará al mercado el próximo septiembre, la segunda parte de "The Blue Ridge Ranger" (1973).

Se le veía feliz en su primera visita a España, interactuando en numerosas ocasiones con el público, que se rindió a sus pies cuando cantó "Proud Mary".

Hubo un exceso de celo en la seguridad, empeñada permanentemente en tratar de impedir que decenas de personas fotografiaran con sus teléfonos móviles y cámaras digitales a su ídolo. Normal. Eran 40 años de espera, como decía la pancarta en inglés de unos fans, en la que le pedían que les diese la mano, a lo que Fogerty accedió, sin poder evitar que otros seguidores hicieran lo propio desde el foso.

Hasta un ramo de flores dieron a quien cambió durante la actuación más de 20 veces de guitarra, incluida una especial construida exclusivamente para él con un bate de béisbol por mástil, deporte al que Fogerty es muy aficionado.

Durante el concierto se vivieron intensos momentos de emoción, que iban desde la balada que dedicó a su esposa hasta la virtuosa exhibición de los cuatro guitarristas y el bajista, alineados al borde del escenario, pasando por el recuerdo que tuvo para su hija cuando mostró un dibujo de Scooby Doo que ella le había hecho.

Alemanes, belgas, irlandeses, holandeses, británicos y gentes venidas de toda España, rockabillies, heavies y apasionados del country, entre ellos el ex líder de Los Rebeldes, Carlos Segarra, recibieron un caluroso y personalísimo "I love you" de este artista de El Cerrito, una pequeña localidad cercana a Los Ángeles.

Salvo "Fortunate son", tema crítico con la postura del Gobierno estadounidense en su guerra contra Vietnam, Fogerty no se explayó en sus canciones más duras contra su ex presidente George Bush.

Tras unas dos horas de concierto, para el que había pedido expresamente que hubiese en su camerino 140 toallas, se despidió afirmando: "Voy a recordar esta noche toda la vida", y salió corriendo para ver a su mujer, que se había torcido un tobillo mientras le escuchaba desde detrás del escenario.