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"Hay que desarrollar el Estatut con todos los instrumentos"

Joan Herrera. Portavoz de ICV en el Congreso. Ante la inminente sentencia, aboga por desplegar el Estatut de Catalunya "independientemente de lo que diga el Tribunal Constitucional"

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Después de meses de negociación y negativas, el tripartito catalán saborea el acuerdo definitivo para la financiación autonómica. Con él bajo el brazo, el portavoz de ICV en el Congreso, Joan Herrera, analiza la política catalana y los retos a los que se enfrentará su partido en los próximos meses.

Todo indica que se acerca la sentencia del Tribunal Constitucional . ¿Qué sería aceptable para ICV?

Aceptable sería la plena constitucionalidad del texto, más teniendo en cuenta que significa un pacto entre Catalunya y el Estado refrendado por la ciudadanía. Eso es lo aceptable.

Y si no es así, ¿que pasará el día después?

De lo que se trata es de que se cumpla, de definir una estrategia en la que, independientemente de lo que diga el Constitucional, se pueda desarrollar. Y desarrollarlo con todos los instrumentos, sin descartar el artículo 150.2 de la Constitución, ya que representa la forma que tiene Catalunya de estar en España.

¿Cree que se está presionando al Tribunal?

No estábamos por manifestaciones preventivas. Otra cosa es que la gente que quiera salga a la calle y diga lo que piensa. Lo que tenemos claro es que si hay tanta polémica con el Estatut es porque es un buen instrumento. De hecho, sin él el acuerdo de financiación no habría sido posible. La mejor respuesta es el desarrollo sin parar, la modificación de las leyes orgánicas pendientes. Después de tres años, es en esos cambios donde hay más suspensos.

¿Cree que el Gobierno no ha impulsado su desarrollo?

No lo suficiente. Aunque hay pasos adelante debido a muchos factores: a la presión catalana, a la aritmética parlamentaria que cambia el día que Patxi López es lehendakari...

¿Cree que el PSC debería haber ejercido más presión en Madrid?

Cada uno sabrá el papel que debe jugar. En las últimas elecciones generales ya advertimos de que un buen resultado del PSC podía significar más margen de maniobra para Zapatero en el desarrollo estatutario. En el Congreso es necesaria una fuerza catalanista y de izquierdas. Es el PSC quien debe definir su estrategia.

¿Puede romper esa unidad catalanista la campaña para las elecciones autonómicas de 2010?

Creo que su cercanía será positiva. Antes había una estrategia de CiU muy cortoplacista: se venía a Madrid, te ofrecían algo, lo cogías y lo que intentabas era inflar mucho más el acuerdo para venderlo. En cambio, la estrategia del tripartito es no aceptar la primera propuesta. Eso ha dado frutos en financiación. El éxito del tripartito es esa estrategia unitaria y debemos mantenerlo como distintivo hasta el mismo día de las elecciones.

¿Teme unos resultados que propicien un acuerdo CiU-PSC?

Yo confío en que la urnas revaliden una mayoría de izquierdas. Llevamos dos legislaturas y no veo elementos para pensar que no vaya a repetirse. Claro que temo a la sociovergencia, pero para eso están los electores, que son quienes deben escoger. Durante demasiado tiempo se ha intentado decidir desde otras esferas el gobierno de Catalunya.

¿Será usted el candidato de ICV en 2010?

No lo puedo decir. En las primarias se necesitan sólo 50 avales para presentarse. Serán los militantes quienes lo decidan. Es evidente que tengo opciones, pero hay muchas caras y seguro que todas saldrían bien.

¿Ve factible apoyar los Presupuestos?

Es cierto que se ha solventado un elemento imprescindible para ponerse a hablar, que era la financiación. No hemos entrado en el resto. Nosotros seguimos creyendo que lo peor de la política de Zapatero ha sido, hasta ahora, la política fiscal. Es fundamental que decidamos, una vez pactado el reparto, de qué forma agrandamos el pastel.

¿Es un requisito imprescindible elevar los impuestos?

Un 32,8% de presión fiscal no permite hacer políticas públicas. Cada mes que se aplica el subsidio de los 420 euros supone, lo digo de memoria, en torno a 120 millones de euros. Las reformas fiscales han costado más de 20.000 millones. El problema es de suficiencia financiera. No salen los números.

¿Habrá un frente de izquierdas para negociar los Presupuestos?

Lo habrá. Los acentos de BNG, IU, ICV, NaBai... son distintos, pero sí hay una convicción común: La política económica no puede continuar así. Hay un diagnóstico de izquierdas y una mayoría posible.

¿El acercamiento del PNV al Gobierno puede debilitar ese frente?

Podría, claro que sí. Pero el juego de la aritmética variable es una opción muy arriesgada.

¿Cree que el PP puede aglutinar una alternativa?

El PP puede pactar más bien poquito. La teoría de la persecución es una muestra de la falta absoluta de moderación del PP. Está dispuesto a todo, incluso a afectar a la convivencia, con tal de volver al poder. Es un grupo que ya inventó teorías conspirativas con el 11-M.

¿Tiene el PP capacidad de amenazar el pacto de financiación?

Tienen un problema y es que ya han cogido los fondos. Es como la película Coge el dinero y corre, en la que juegan papeles protagonistas Camps, Aguirre... Es una gran contradicción, más cuando se ha demostrado que el modelo anterior era desastroso.

¿Cuáles son las prioridades para el resto de legislatura?

Junto a la economía sostenible, las reforma de las leyes del aborto y de libertad religiosa. Nos tememos que con esta acabe pasando como con las relaciones Iglesia-Estado: una retórica muy fuerte, pero una política real de cesiones.