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"Hay que enseñar todos los modelos de matrimonio"

Victoria Camps. Profesora de Filosofía Moral. Alerta de "cierta desorientación" en cómo educar y pide transmitir valores

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En un momento de 'superprotección' del niño y con la información 'caótica' de las nuevas tecnologías, Victoria Camps (Barcelona, 1941), aboga por reforzar la educación en valores. En su ensayo Creer en la educación. La asignatura pendiente (Ediciones Península), la también presidenta del Comité de Bioética de Catalunya habla de subsanar carencias de disciplina y autoridad.

¿Quién ha perdido la fe en la educación?
Los padres y los maestros, pero está bastante repartido en la sociedad. Tiene que ver con una cierta desorientación sobre cómo educar. El problema no es saber que además de unos conocimientos hay que transmitir unos valores, sino que no sabemos cómo.

Entonces, ¿hacen falta cambios educativos?
Ha habido muchas leyes pero poco debate. Hemos tenido un movimiento pendular, de una educación muy autoritaria a una sin autoridad. Nos falta hallar el término medio.

¿Cómo se podría recuperar el rumbo educativo?
Hay que transmitir valores como la libertad, la igualdad y el respeto. La idea de que cuesta un esfuerzo aprender cosas, que no sólo es estar motivado.

En la pérdida de autoridad, ¿el docente es un incomprendido?
Hay que pensar cómo reconocer su papel. Pero el régimen de funcionariado no ayuda. En una época en la que el trabajo es tan precario, los funcionarios están en situación de privilegio y en cuanto ganan la plaza, los méritos ya se pueden hacer valer poco.

¿Y cómo ha de ser la relación entre la escuela pública y la privada?
No podemos tener sólo una escuela pública porque no hay dinero. Invertimos poco en educación. La concertada ayuda porque es dinero privado pero también está subvencionada, por lo que debería cumplir más los requisitos de la pública. Que todos los inmigrantes se acumulen en la pública quiere decir que la concertada no cumple con su obligación y selecciona a los alumnos por la vía de hinchar los precios.

¿Los valores perdidos pueden darse en Educación para la Ciudadanía?
Es una materia absolutamente necesaria, el mínimo ético que hay que enseñar a cualquier persona en una democracia. También habría que prolongar esa formación fuera de la escuela.

¿Es compatible con la educación de los padres?
Creo que sí. La polémica por esta asignatura es sólo una lucha política. Debe haber un mínimo que todo el mundo ha de reconocer como valores: los derechos humanos y la constitución. Otra cosa es pensar cuál es la mejor forma de enseñarlos. Quizá eso debería haberse discutido más, pero, obviamente, a un niño hay que enseñarle que en una sociedad los modelos de matrimonio y familia son muchos.

¿Hay peligro de adoctrinamiento?
Es que eso es adoctrinamiento, hay que hacerlo en los derechos humanos. La Constitución habla de que todo el mundo tiene derecho a la educación y que ésta tiene por objeto la formación de la personalidad humana en los valores fundamentales. Enseñar eso es adoctrinar, pero hay que quitar hierro a la palabra adoctrinar. No cabe la objeción de conciencia.

¿Qué piensa de la oposición educativa de los obispos?
La Conferencia Episcopal quiere un poder que tiene mucha reminiscencia del que tuvo en la época franquista.

¿Cómo influye Internet en la educación?
Quizá, la educación no acaba de adaptarse a la forma de educar con las nuevas tecnologías. La televisión y los medios audiovisuales tienen dos problemas: la adicción y los contenidos inapropiados. Debe haber un control. Así, los jóvenes tienen hoy más maneras de iniciarse en la sexualidad porque hay más información.

¿Cómo es la educación sexual en la escuela?
Es caótica y casi inexistente. Depende mucho de la buena voluntad de los centros.

¿Influye en un aumento de los abortos?
El aborto crece en todas las sociedades. Una regulación más restrictiva no consigue que haya menos abortos, eso hay que abordarlo diciendo: Eduquemos sexualmente para que no haya que abortar.

¿Cómo debe diseñarse la futura ley del aborto?
En el informe del Comité de Bioética de Catalunya se propone una ley mixta, de plazos y con unas indicaciones para abortos excepcionales fuera de plazo. La objeción de conciencia de los médicos debería regularse o controlarse, llevar una lista de objetores... y conseguir que no hubiera objetores, sobre todo, en el sistema público, que debe garantizar la prestación del servicio. Si entendemos que la interrupción de la gestación tiene que ser libre en un tiempo establecido, la tiene que garantizar el sistema público. Ahí, lo que se está defendiendo es la autonomía reproductiva de la mujer como un derecho fundamental que forma parte de su libertad y dignidad.