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Hendriks y sus chicos ante su gran momento de oro

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España, el equipo que dirige el holandés Maurits Hendriks con chicos que compaginan stick, trabajo y estudios, está a un paso de alcanzar la gloria con una victoria en la final de Pekín 2008 frente a Alemania, que supondría el primer oro de la historia para el hockey masculino español.

Cuatro años después de luchar por el bronce en Atenas, alemanes y españoles se reencuentran ahora para decidir el oro de Pekín, donde España ha alcanzado tal nivel de juego que ha puesto fin a las aspiraciones de revalidar el oro de Australia, selección que lidera el ránking mundial.

Pendientes de la evolución del esguince de tobillo de Pol Amat, el único superviviente de la última final olímpica que jugó España en Atlanta'96, el grupo de Hendriks está seguro de que ha llegado el momento de romper con la historia que le ha dejado a un paso de mundiales, europeos y medallas olímpicas más de una vez.

Además de buen juego, seguridad y confianza, España, poblada de apellidos ilustres que ya vivieron finales olímpicas, ha enseñado en Pekín todo lo que ha aprendido y crecido en estos años, los últimos cuatro de la era Hendriks, iniciada tras el Mundial de 2002.

El técnico, dos veces campeón olímpico con Holanda (Atlanta'96 y Sydney 2000), perfeccionista hasta la médula y erudito de un deporte que es su vida, ha inculcado a sus chicos una filosofía profesional de este deporte y les ha guiado para mirar a los ojos, de tú a tú, a jugadores que les suelen ganar en centímetros y en kilos, pero no siempre en calidad.

Hendriks, que por culpa de estos Juegos se ha perdido el nacimiento de su primer hijo, ha reiterado su confianza en gran parte del grupo de Atenas, al que se han sumado Kiko Cortés, portero titular desde hace un año, Juan Fernández, Roc Oliva, Edu Arbós y Sergi Enrique, candidato a mejor jugador joven de 2007 .

Cortés, que asumió el difícil papel de sustituir a Bernardino Herrera en la puerta, es el cerrojo de una defensa en la que Ramón Alegre, Xavi Ribas y Rodrigo Garza, uno de los jugadores más considerados de la liga holandesa, son un seguro.

Kiko Fábregas, el ingeniero industrial que capitanea al equipo, es junto a su primo Alex, David Alegre y Albert Sala el enlace perfecto entre una delantera letal con Edi Tubau, Santi Feixa y Pol Amat, bien arropada siempre por Víctor Sojo y Edu Arbós, uno de los debutantes con más proyección.

Enfrente de ellos, mañana estará Alemania, la número dos del mundo que tiene un oro olímpico desde Barcelona'92. También es la vigente campeona del mundo y en otros tiempos fue el "coco" del equipo español.

Ahora con estadísticas en la mano, España ha ganado seis de los últimos ocho enfrentamientos oficiales entre ambos equipos, el último de ellos en el Trofeo de Campeones de Rotterdam en junio (3-0) donde los españoles perdieron la final con Australia.

Dos de los cruces se quedaron en empate y los otros dos se los llevó Alemania, el último hace cinco días aquí en Pekín, donde España encajó su única derrota por la mínima.

Al contrario que los de Hendriks, los alemanes, dirigidos ahora por Markus Weise, presentan un Pekín un equipo con muchas novedades en relación a Atenas, en el que Christopher Zeller, Timo Wess y Matthias Witthaus siguen llevando el peso y en el que también hay sangre española en la figura de Carlos Nevado, nieto de españoles.