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La hija de Franco le recuerda como una persona más bien fría y como un buen padre

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Más de tres décadas después de la muerte de Francisco Franco, su única hija, Carmen, ofrece a través de su testimonio, plasmado en el libro "Franco, mi padre", una visión íntima y personal del dictador, al que recuerda como un buen padre, una persona más bien fría y reflexiva a la que le gustaba escuchar.

Jesús Palacios y Stanley G. Payne, autores del libro -editado por La Esfera de los Libros-, destacaron hoy en la presentación de la obra el valor del testimonio de Carmen Franco, que se completa con una extensa biografía del ex jefe del Estado.

Según ha indicado Palacios, después de tres largas décadas de un "estricto silencio" Carmen Franco ha querido dejar su testimonio oral. "Es la primera vez que un miembro directo de la familia Franco ha hablado de esta manera", ha subrayado.

Los autores del libro prepararon un cuestionario de más de 500 preguntas sobre todos los aspectos que pudieran tener un interés personal, social, político y público de la vida, la figura y la obra de Franco, ante las cuales, según Palacios y Payne, la duquesa de Franco se mostró "sencilla, espontánea y simpática".

El resultado ha quedado impreso en la primera parte del libro, cerca de 150 páginas en las que la hija de Franco le recuerda, antes de la guerra, cantando en el coche durante los viajes.

"Como padre -afirma- era muy bueno, pero no se ocupaba mucho de mí, porque al ser yo mujer, de mi educación estaba siempre mucho más pendiente mi madre".

Carmen Franco no recuerda que durante su infancia su padre jugara con ella. "Sí que me contaba historias, (...) eso sí, pero jugar, lo que se dice jugar, no".

Palacios y Payne han dicho que no creen que la hija de Franco haya querido lavar la imagen de su padre con su testimonio. No ha tenido, han asegurado, ninguna precaución sobre si lo que decía era "incómodo" para la figura de su padre.

En este sentido, han señalado cómo ella relató el paso de su padre por la Academia Militar de Toledo. "Creo que no lo pasó demasiado bien, porque como era muy pequeñajo...Sí, sí, y bajo también, sí, pequeñajo en los dos sentidos".

La duquesa de Franco habla también de la personalidad de su padre. "No era una persona apasionada, es verdad. Era más bien frío y era muy reflexivo, pero le gustaba mucho escuchar". "Era bastante sincero; lo que pasa es que había personas con las que era muy cordial y con otras que se replegaba en su concha".

Preguntada sobre si se incomodaba Franco cuando se le tachaba de dictador afirma que no le molestaba demasiado porque "al fin y al cabo era una dictadura, y a él, en su época, la Dictadura de Primo de Rivera le parecía que era buena, no estaba tan demonizada como ahora".

Carmen Franco habla también de los amigos de su padre, como el general Camilo Alonso Vega, de su afición por la caza, la escritura, la pintura y la lectura. Leía -dice- un poco de todo aunque "novelas, claro, no leía, le interesaban los libros serios".

También explica que la nieta preferida del dictador no era Carmen sino Merry, que era "una chiquilla muy viva y muy impertinente". "Papá decía que parecía ferrolana, porque las niñas que recordaba de su infancia eran como ella, muy, muy poco educadas".