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Hillary reafirma a Israel su apoyo "inquebrantable"

La jefe de la diplomacia de EEUU no menciona el Estado palestino en su reunión con Netanyahu

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Aunque aún es pronto para saber si Estados Unidos e Israel mantendrán una buena sintonía durante los próximos cuatros años, una sombra se cierne sobre la relación futura de estos dos estrechos aliados. La nueva Administración norteamericana se muestra partidaria de la creación de un Estado palestino y el futuro primer ministro israelí, el ultraderechista, Binyamin Netanyahu, no quiere ni oír hablar de esa posibilidad.

Aún así, en su primera visita a Israel, la secretaria de Estado Hillary Clinton confirmó ayer la lealtad 'inquebrantable, perdurable y fundamental' de su país hacia Israel 'con independencia del Gobierno que haya' en las entrevistas que mantuvo con la primera plana israelí, del presidente Shimon Peres para abajo.

La reunión más relevante la mantuvo con Netanyahu, ya que el líder del Likud será quien determine la política israelí durante la nueva legislatura. Pero la entrevista concluyó sin grandes avances y su tema central no fue el conflicto con los palestinos sino Irán, como señaló luego el propio Netanyahu.

El dirigente ultraderechista dijo que Clinton ni siquiera había sacado a colación la idea de los dos Estados, una cuestión que la secretaria de Estado sí mencionó en sus reuniones con Peres, la titular de Exteriores, Tzipi Livni, el ministro de Defensa Ehud Barak, y el primer ministro Ehud Olmert.

Netanyahu declaró su intención de colaborar con la Administración de Barack Obama, pero midió cuidadosamente sus palabras a fin de no mencionar el Estado palestino. 'Trabajaremos juntos, con una intensa colaboración, para traer la paz, la seguridad y la prosperidad a la zona', señaló.

El plan de Netanyahu consiste en reanudar un diálogo a la israelí, es decir, unas conversaciones similares a las que han mantenido sus predecesores en el cargo, sin ningún contenido real y con la vista puesta en extender la expansión judía en los territorios ocupados.

En una conferencia de prensa celebrada tras la entrevista con Peres, Clinton destacó el asunto de los dos Estados pero se apresuró a manifestar que es natural que existan 'opiniones' distintas entre amigos, y que esto no significa que EEUU vaya a retirar su incondicional apoyo al Estado judío.

Del contenido de la primera visita de Clinton no se trasluce que Washington vaya a presionar al Gobierno de Netanyahu, y esto vale tanto como decir que el conflicto no se resolverá en los próximos cuatro años: sin presión parece difícil que Israel acepte un Estado palestino.