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Hipnosis del Sevilla

El Stuttgart aprovecha la falta de energía de los andaluces para llevarse el empate del Pizjuán

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El Sevilla aparcó la Champions antes de tiempo. Metió un gol ante el Stuttgart, se vio en octavos de final, primero de grupo y se fue a invernar. La apariencia era que el rival tampoco iba a presentar mucha guerra, pero está en juego la Liga de Campeones. No hay trámites, ni rivales muertos, quizá sólo dormidos. Los alemanes aprovecharon la desidia local para cambiarle la cara al partido. Toda la segunda parte les perteneció sin discusión. Jiménez aireó la alineación demasiado pronto. Hasta ahora había acertado siempre a la hora de repartir las cartas. Sin embargo, el miércoles, ni Koné, ni Romaric estaban con el ritmo de trabajo como para afrontar un partido de este tipo.

Le faltaron al primer tiempo la barra libre para hacer cambios sin restricciones y cuatro o cinco grados más para convertirlo en un verbena de pretemporada. Tan cómodo se le presentó el encuentro al Sevilla que bajó los brazos tras el descanso con el riesgo de llevar sólo un gol de ventaja.

A falta de dos jornadas, los andaluces ya están en octavos

Jesús Navas reniega de estos partidos relajados y de rivales cómodos. Su propuesta es siempre idéntica sea quien sea el que se le ponga por delante. Entiende el fútbol como una explosión, una hecatombe. El extremo se cansa cuando no corre, cuando no se precipita como un ola brava contra el dique del lateral derecho. Allá va como un poseso por esa pelota larga a la que ya casi nadie le presta atención. No son nuevas estas carreras, las bandas del Pizjuán ya están más que aradas por sus tacos. Tal es así que el miércoles lució a sus 23 años el brazalete de capitán.

Lo que distingue al Navas de esta temporada es su capacidad para acabar la jugada. Ha aprendido a poner el punto final a sus frases. Desde el verano, Jiménez le ha insistido a sus extremos la necesidad de engordar las estadísticas de goles. El miércoles supo continuar la buena combinación de su equipo hasta aprovechar la asistencia de Luis Fabiano para plantarse sólo ante Lehman.

Buen partido de Navas en vísperas de su posible estreno en la roja

Esa jugada fue casi la única chispa local que prendió en toda la noche. Sin Renato, el equipo pierde mucha claridad de ideas. Romaric no supo conectar con los delanteros. La intensidad del partido se fue por el desagüe en cuanto el Sevilla sumó el gol. Al Stuttgart le tocaba hacer algo más.

La segunda parte fue la de Squillaci y Escudé. En equipo tan ofensivo hay reservadas pocas líneas para los zagueros, pero el miércoles el Sevilla le debe un punto a la pareja de centrales franceses. La delantera alemana siempre se estampó contra la excelente colocación y gestión del espacio de los zagueros. Pero el empate era cuestión de tiempo. El sueño de los locales era eterno. Con el equipo con diez por la lesión de Duscher, la apuesta alemana ya fue descarada. Un gran remate de Kuzmanovic castigó la desidia.