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"La hipocresía está en el corazón de los asuntos globales"

Dennis Lehane. Escritor. Ha presentado ‘La última causa perdida', que recupera a los protagonistas de las novelas que escribió en los años noventa

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Dennis Lehane nació en Dorchester, un barrio obrero de Boston, en 1965. Este vecindario, en el que los niños juegan en la calle y los padres hacen cábalas para llegar a fin de mes, fue determinante para su carrera como escritor. 'Ha conformado toda mi obra y mi visión social y política de las cosas. Me dio todas las herramientas que necesitaba para escribir', resalta. El autor de Mystic River, Shutter Island y Cualquier otro día tiñe sus historias de una estética negra cotidiana niñas que desaparecen, crímenes cometidos por pura desesperación económica y no evita la crítica al mundo que le rodea. En La última causa perdida (RBA), que ha presentado en la Semana Negra de Gijón, recupera a los detectives Patrick Kenzie y Angela Gennaro, protagonistas de las novelas que escribió en los años noventa.

¿Por qué ha recuperado a Kenzie y Gennaro?

'Mi barrio me dio todas las herramientas que necesitaba para convertirme en escritor'

Empezaron a hablarme de nuevo. Estuvieron en silencio durante diez años y de repente la voz de Patrick regresó. Jugué con varios argumentos, pero me di cuenta de que debía volver al caso por el cual, tanto Patrick como Angie, aún tenían enconados sus sentimientos. Además, quería hablar sobre la paternidad, puesto que Patrick tiene dos hijas.

¿Cómo han evolucionado Patrick y Angela desde la primera novela?

Han cambiado mucho. Cuando escribí la última novela de la serie en 1999 eran muy independientes y económicamente estables. Ahora están casados, tienen una niña, un montón de deudas y están intentando ganarse la vida a duras penas.

'Creo que no hay demasiada gente que ponga la verdad por encima de todo'

Parecen agobiados. ¿Se siente identificado con ellos?

Patrick se siente como la mayoría de la gente en este momento: está cansado porque está sobrecargado de trabajo y, además, no le pagan bien. Y por mucho que él haga no consigue mejorar la situación. Angie también está sobrecargada de trabajo. Sí, están cansados, pero ¿quién no lo estaría en estas circunstancias?

Kenzie se define por sus principios y valores. Desentona con el mundo actual.

Creo que no hay demasiada gente que ponga la verdad por encima de todo. Nunca la hubo. La mayoría habla de eso, pero no hace nada. Para Patrick el principio primordial es que una vez que da su palabra, jamás va a romperla, a pesar de que después pueda tener otras ideas.

¿Han desaparecido los códigos éticos con la crisis?

No sé si hemos perdido los códigos éticos o si algunos acontecimientos están demostrando que en realidad jamás fueron lo más importante. Lo que ha hecho la crisis es exponer claramente que la hipocresía está en el corazón de todos los asuntos globales. No hay más que ver lo ocurre en EE UU. Aquí conocemos quiénes causaron la crisis: los bancos de inversión, las empresas de seguros y las compañías hipotecarias. Y también conocemos los nombres de las personas que estaban detrás. Y sin embargo, en vez de arrestarlos, les estamos permitiendo que obtengan bonos con un valor de 40 millones de dólares. Y también les permitimos que culpen de todo ello a los impuestos, los sindicatos y el sector público. Es una verdadera vergüenza.

La serie de Patrick y Angela comenzó en los noventa. ¿Qué diferencias encuentra con respecto a la década anterior?

No sé si las cosas han ido a mejor, a peor o si siempre fueron así. Las grandes diferencias entre los noventa y la actualidad es que ahora vivimos en la era post 11-S, post 11-M y la disparidad entre los muy ricos y los muy pobres ha crecido tanto que hemos llegado al punto en el que los muy ricos no tienen necesidad de esconderse más ni ocultar lo que hacen.

En el último libro hay móviles y redes sociales. Sin embargo, los problemas son los mismos que en las novelas anteriores. ¿Dónde está el progreso?

El progreso es un concepto divertido a la hora de definirlo. Creo que ahora hay cosas que están mejor. Sólo puedo hablar por mi país, pero las relaciones entre las diferentes razas han mejorado bastante y hay más tolerancia hacia la homosexualidad. Yo me siento más cómodo ahora. Por tanto, en algunas cosas, el mundo es mejor. Pero esto sucede en un país occidental, rico y desarrollado. Hay una gran cantidad de lugares en el mundo donde se continua sufriendo, incluso más de lo que nunca sufrieron en toda su historia.

Muchos de sus libros han sido adaptados al cine. ¿Se siente satisfecho con las películas?

Me han gustado todas las adaptaciones. En el caso de Sam Raimi, él ya no está en el proyecto. Los derechos han vuelto a mis manos y, de momento, no quiero venderlos de nuevo.

Escribió varios capítulos de The Wire'. ¿Cómo recibió su éxito?

Fue una sorpresa. Cuando trabajábamos en ella no era tan popular. Recibió muy buenas críticas, pero poca gente la veía. Su reputación sólo aumentó cuando los DVD llegaron a Europa. Yo no sabía de su enorme popularidad hasta que viajé a Francia hace un par de años y los periodistas me preguntaron por la serie.

Creció en un barrio obrero de Boston. ¿Hasta qué punto determinó su escritura?

Ha conformado toda mi obra y mi visión social y política de las cosas. Mi barrio fue un gran lugar para crecer. Me dio todas las herramientas que necesitaba para convertirme en escritor.