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La histeria del déficit pasa factura

La economía española estaría fuera de la recesión sin el freno al gasto público

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¿Qué fuerzas han retrasado la salida reptante (pero una salida tan escuálida, al menos como la de la mayoría de países de la eurozona) de la recesión económica española? Aunque Zapatero ha insistido en Londres y en Madrid, estos días pasados, en que la estrategia de reducción del déficit público puesta en marcha por el Gobierno es compatible con la recuperación -o, mejor dicho, está diseñada para permitir la reanimación-, es lo cierto que su nueva política económica, elaborada desde finales del pasado verano, ha tenido en los últimos tres meses de 2009 precisamente el efecto indeseado de provocar una nueva caída, la séptima trimestral, de la actividad económica.

Aunque el Servicio de Estudios del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) presenta esta desaceleración como un indicador positivo sobre el tipo de crecimiento que se avecina, su conclusión no es menos clara: 'Finalmente, es de notar la intensa desaceleración del consumo público, mayor a la prevista. En términos trimestrales, esta partida experimentó una caída del 1,7% en el cuarto trimestre del año, frente a un promedio de crecimiento trimestral del 1,3% desde el inicio de la recesión, y al 1,1% durante la última etapa de crecimiento sostenido de la economía española. En términos interanuales la corrección del consumo público durante el último trimestre de 2009 supuso una desaceleración desde el 4,1% del trimestre anterior hasta el 0,8%', dice el Observatorio del PIB del citado banco.

¿Qué efectos ha tenido esta desaceleración mayor a la prevista? 'De no haber sido por la caída del consumo público, el PIB en el cuarto trimestre de 2009 habría crecido un 0,2% trimestre sobre trimestre; lentamente la demanda privada va sustituyendo al menor gasto público, lo que revela una composición relativamente más virtuosa del crecimiento', señala.

'Los efectos de contagio son más grandes que los que percibe el mercado'

Desde luego, éste circulo virtuoso -un concepto que en su día popularizó el entonces presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, para definir el crecimiento de la economía norteamericana- es lo que se dice todo un wishful thinking, alimentado más por los deseos que por la realidad. Porque tanto en términos internos como externos, la situación es de extrema fragilidad. Las familias, empresas y bancos solo acaban de iniciar su marcha ascendente de Sísifo por la empinada montaña de deuda; por el lado de la demanda exterior, procedente de Europa, principal destino de las exportaciones españolas, la recuperación de la región se parece a una montaña rusa.

Es este contexto en el que cabe situar la volatilidad y depreciación del euro y la potencial crisis de la deuda soberana europea, el nuevo frente de la crisis financiera internacional. Un estudio de Morgan Stanley señala que 'los efectos de contagio son más grandes que los que percibe el mercado'.

¿Por qué? 'La lección de la crisis financiera de 2008 es que las relaciones entrecruzadas en el sistema bancario global vinculan los mercados y facilitan la extensión del contagio. Es el caso de Europa, donde la importancia del sistema bancario (relativamente en relación con EEUU) es crucial como proveedor de capital y crédito, lo que da lugar a mayor riesgo y contagio'.

El informe apunta que, de los 748.000 millones de dólares de deuda pendiente de España, un 32% está en manos de bancos alemanes y un 25%, de bancos franceses; en el caso de Portugal, subraya, un 51% de la deuda de 165.000 millones de dólares está en la cartera de los bancos españoles. 'Estos fuertes vínculos pueden suponer una baja tolerancia para las autoridades europeas, llevándolas a actuar tempranamente, demasiado pronto', advierte.

El trabajo de Morgan Stanley se permite, mira por dónde, ironizar sobre la información de las agencias de rating; en particular, cita el reciente estudio de Moody's titulado Contagio o confusión donde la institución discrimina positivamente a España y Portugal respecto de Grecia. 'Para aquellos que se han calmado con dicho informe cabe recordar el informe sobre los SIV (vehículos estructurados de inversión) Un oasis de calma en la tormenta de las subprime'. Aquel informe fue hecho público un poco antes, precisamente, de la gran crisis de 2008.