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El historiador Beevor dice que murieron más civiles franceses por los aliados que ingleses por los nazis

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El historiador británico Antony Beevor, que acaba de publicar un libro sobre el desembarco de Normandía, ha señalado que durante la Segunda Guerra Mundial murieron más civiles franceses por los aliados, que británicos por la aviación de los nazis.

Beevor se ha convertido en los últimos años en unos de los grandes especialistas en la II Guerra Mundial, con volúmenes dedicados a momentos decisivos como la Batalla de Stalingrado o la caída de Berlín, está preparando ya, ha explicado a Efe, una historia completa de la contienda, que se publicará en 2012, será un volumen de unas 800 páginas, que espera aportará cosas nuevas.

El historiador, que se expresa en un correcto castellano, ve este nuevo volumen diferente de sus anteriores libros, "porque cubre un masa enorme de hechos y de escenarios de guerra".

Una de las novedades de "El Día D. La batalla de Normandía" (Crítica) es la referencia a las matanzas de civiles, que tienen una explicación: "los ejércitos de los países democráticos utilizan más bombas y granadas porque hay una presión en casa, en el parlamento, la prensa y la opinión pública, para minimizar las bajas propias, algo similar a lo que ha pasado en Irak y en otras guerras de la posguerra".

Beevor recuerda que "el día D hubo más bajas civiles francesas que de soldados ingleses y norteamericanos, y eso no lo sabía la opinión pública de EEUU; pero durante la guerra murieron unos 70.000 civiles franceses por la aviación aliada, por 65.000 británicos a causa de las bombas de la Luftwaffe".

Capítulo aparte merecen las matanzas de prisioneros que en Normandía, anota Beevor, adquirieron una especial gravedad, "a causa de la actitud agresiva y fanática de los paracaidistas de EEUU que generó un círculo vicioso de venganza en los dos bandos".

A pesar de la contabilidad tan estricta que llevaban los alemanes en los campos de concentración, "sobre estas matanzas de prisioneros no hay estadísticas, ni por parte de los alemanes ni por los aliados".

El historiador británico opina que las historias sobre la Segunda Guerra Mundial pueden ofrecer a partir de ahora una perspectiva diferente si se tienen en cuenta "los diarios privados de soldados y de civiles franceses".

Beevor lamenta que, hasta ahora, la mayoría de los libros no han descrito el sufrimiento de los civiles franceses, porque "la historia en esa época fue únicamente militar, y los historiadores no se interesaban por los civiles".

Para el autor, "el historiador tiene un papel desmitificador frente a la imaginación de los líderes políticos, debe explicar la situación exacta".

Tras el 11-S Bush comparó inmediatamente el ataque a Nueva York con Pearl Harbour, un "paralelismo histórico muy peligroso" que le permitió hacer "una guerra Estado contra Estado en lugar de tratar Al Qaeda como un problema de seguridad".

Comparar a Sadam Hussein con Hitler fue, como hicieron Donald Rumsfeld y el Pentágono, fue una "tontería", como también pensar que tras la guerra de Irak los iraquíes serían cooperantes con los aliados como los japoneses o los alemanes de 1945.

"Irak ha sido quizá la primera vez en la historia que una victoria tan rápida y tan decisiva fue perdida tan rápidamente", sentencia Beevor.

Sobre la inevitabilidad del éxito del desembarco de Normandía, Beevor considera que "los aliados tuvieron una suerte increíble con la meteorología, pues supieron que habría un giro inesperado en el tiempo adverso, y eso los alemanes no lo sabían".

Fue milagroso, añade, que los alemanes no enviaran su armada al Canal de la Mancha, pues pensaban que el tiempo era difícil para los aliados.

Además del libro sobre la Segunda Guerra Mundial, Beevor prepara otro sobre la Batalla de las Ardenas y una biografía sobre Napoleón que "saldrá en 2023", asegura.