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Los historiadores combaten a los publicistas

El politólogo Alberto Reig Tapia es especialista en analizar la instrumentalización de la Historia

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'El fenómeno comenzó a manifestarse a partir de 1999 y al año siguiente, en 2000, [José María] Aznar alcanzó la mayoría absoluta y sintió la necesidad de buscarle a la formación política que lideraba unos orígenes democráticos legitimadores'. El movimiento al que se refiere Alberto Reig Tapia, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, apunta a los que él mismo califica como 'revisionistas falseadores' del franquismo. Y les pone nombre y apellidos: 'Pío Moa, César Vidal, José María Marco, Ángel David Martín Rubio...'.

A pesar de que los considera justamente ignorados por los académicos más acreditados, al carecer de cualquier rigor profesional, Reig les ha dedicado dos libros de investigación: Anti Moa. La subversión neofranquista de la Historia de España (Ediciones B) y Revisionismo y política (Foca). En esas publicaciones destapa la adaptación a la sociedad actual que los denunciados han hecho del vocabulario usado por la propaganda franquista. 'Hablan de guerra civil cuando antes decían cruzada. Ahora califican de jacobinos o revolucionarios a los que antes eran masones o rojos. El llamado Glorioso Alzamiento Nacional ahora es la legítima rebeldía ante la pretendida destrucción de la democracia acometida por el Frente Popular'.

Pero lo más grave que entraña esa reescritura de la Historia que durante 30 años ha sido desmontada por los historiadores de prestigio es que justifican la represión. 'Ahora -dicen- es considerada como inevitable para evitar la muchísimo peor que habrían acometido los hijos de Stalin', dice.

La referencia de Reig al líder de la URSS va acompañada de la constante atribución que Moa y demás escritores de éxito de ventas hacen al Frente Popular como una coalición plagada de golpistas que ya intentaron instaurar una dictadura soviética en la revolución de Asturias de 1934.

'La historiografía ha demolido adecuadamente semejante falacia', concluye Reig. La teoría de que el franquismo es una contrarrevolución es una de las tesis principales del respetado historiador Stanley G. Payne. Reig lamenta que este catedrático de la Universidad de Columbia acoja entre sus protegidos a Moa. 'Payne matiza los planteamientos de Moa de tal manera que se aleja automáticamente de ellos', comenta, y añade: 'Es incompresible que le dé cobertura profesional'.

El objetivo de estos autores, definidos como publicistas, que han llegado a estar entre los más vendidos de las librerías, es establecer constantes paralelismos entre la izquierda de la II República y la actual. Hasta el punto de exigir al PSOE que pida perdón por los crímenes cometidos durante la Guerra Civil por sus militantes.

Detrás de los revisionistas hay más negocio que convicciones. 'Cuando no se tienen escrúpulos, se carece de ética personal, se ignora el código deontológico y se cambia de valores como de ropa interior porque está sucia, da igual pasarse del comunismo proestalinista o maoísta a la extrema derecha fundamentalista', matiza Reig al hablar de personajes como Federico Jiménez Losantos, quien presume de un supuesto pasado revolucionario.