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"Hollywood es sólo un cartel en una colina"

Javier Bardem afronta con distancia y tranquilidad la gala de esta noche. Cree que ganar el Oscar por su papel en 'Biutiful' sería "un milagro" por tratarse de "una película rodada en español y sin el respald

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El Oscar se resiste a hablar en español. Tomás Sabino Gómez consiguió la primera nominación para un actor latino por Persecución en la noche (1947), pero desde entonces ningún intérprete de origen hispano ha conseguido alzarse con la estatuilla por un papel en castellano. Los puertorriqueños José Ferrer, Rita Moren y Benicio del Toro, además del mexicano Anthony Quinn y la española Penélope Cruz, ganaron un Oscar, sí, pero interpretando en inglés. Por eso, Javier Bardem tiene hoy una nueva cita con la historia. Si consigue romper las quinielas, que dan como favorito a Colin Firth por su interpretación del monarca Jorge VI en El discurso del rey, el protagonista de Biutiful se convertirá en el primer intérprete latino en subir al escenario del Kodak Theater a recoger un premio por un papel rodado en su lengua materna.

'El hecho de estar nominado por un papel en español y por una película como Biutiful, que no está respaldada por los grandes estudios, ya es una gran victoria', aseguró Bardem durante un encuentro con la prensa en el lujoso Hotel Mondrian de Los Ángeles. En las horas previas a la 83 edición de la gala de los Premios de la Academia, el actor español se mostró más sereno que en sus dos experiencias anteriores, aunque reconoció que estar nominado 'es siempre un subidón'. Sin embargo, el Oscar que ganó por No es país para viejos (2008) le ha servido para ver 'el circo' en el que se convierte Hollywood estos días 'desde la distancia y con cierta perspectiva', a la vez que admite que ya está 'muy mayor para las fiestas'.

'Estar nominado por un papel en español ya es un triunfo'

El primer actor español en ganar un Oscar también quiso acordarse del resto de nominados a mejor intérprete masculino Colin Firth, James Franco, Jesse Eisenberg y Jeff Bridges, 'además de otros muchos que también han realizado grandes trabajos', y recordó que el premio no siempre responde a los méritos de los artísticos de los finalistas, sino que es también 'algo subjetivo, una lotería'.

De hecho, Bardem se encuentra en la misma situación que su ahora esposa, Penélope Cruz, hace exactamente un año: nominado, sin la vitola de favorito, pero con insistentes rumores que lo sitúan como posible sorpresa de la noche. 'En caso de que sucediese el milagro, que es muy difícil, se lo dedicará a los mismos que dediqué el Goya', reconoció en un guiño a su mujer y a su hijo recién nacido, aunque aseguró que lo de menos es ganar y que el mero hecho de llegar al domingo con posibilidades de levantar su segundo Oscar 'es un lujo'.

'Este premio también es algo subjetivo, una lotería'

Una década después de su debut en el cine estadounidense, Bardem, que logró su primer gran éxito con Jamón, jamón (1992), le ha tomado el pulso a la meca del cine. 'Siempre se habla de Hollywood como un monstruo enorme que devora a la gente y no es más que un cartel en una colina que representa una industria en la que hay cabida para mucha gente', aseguró en referencia a su nominación y a la de la cinta que protagoniza, Biutiful, del mexicano Alejandro González Iñárritu, a mejor película de habla no inglesa. El filme, una coproducción española, fue el título elegido por México para participar en los Oscar.

De hecho, Bardem aún se muestra sorprendido de la acogida que le ha brindado la industria cinematográfica estadounidense, donde llegó, según él mismo ha reconocido, 'tras un accidente provocado por Julian Schnabel'. En efecto, su interpretación del poeta cubano Reinaldo Arenas en Antes de que anochezca (Julian Schnabel, 2000) le valió su primera nominación al Oscar. Y le permitió hacerse un hueco en las mentes de los grandes directores y productores de Hollywood. Ese mismo año, un desconocido director mexicano llamado Alejandro González Iñárritu consiguió colarse en la gran noche del cine con Amores perros (2000).

Los caminos de Javier y Alejandro parecían destinados a cruzarse y 'el círculo se ha cerrado diez años después' con Biutiful, explicó Bardem, para quien Iñárritu capta como ningún otro director lo mejor de cada actor. Ese fue el motivo que le llevó a participar en la película que le ha valido su tercera nominación: 'Alejandro suele trabajar con actores buenísimos, y la mayoría han hecho sus mejores trabajos con él. Necesitaba saber que pasaba'.

'Hollywood no es un monstruo enorme que devora a la gente'

Lo cierto es que en la cabeza del realizador mexicano nunca hubo otro Uxbal que Bardem. Iñárritu confesó que se aventuró a escribir el guión 'durante casi dos años con Javier en mente'. Sin importarle correr el riesgo a ser rechazado. Cuando supo que Javier Bardem se unía a su proyecto, sabía que la película llegaría lejos.

Para el autor de 21 Gramos, 'Javier no es sólo técnica actoral, es talento y huevos'. Además le agradeció que se tirase 'de un aeroplano sin paracaídas' a la hora de aceptar el papel de Uxbal, al que calificó como 'un hombre atrapados en un puto sistema, el capitalismo brutal, cuya dictadura tiene a muchos millones de personas viviendo en la miseria'.

Tanto Javier Bardem como Alejandro González Iñárritu reconocieron que el proceso de rodaje, que se alargó durante casi un año, no fue precisamente sencillo. 'Vivimos momentos físicos y emocionales bastante extremos', aseguró el director, al que no le importó reírse de su carácter hipocondriaco. 'Llegué a pensar que tendría un infarto y varias veces', confesó entre carcajadas.

Por si acaso, para evitar posibles alteraciones, Iñárritu aseguró que no se dejará llevar por la locura festiva en que invade Hollywood estos días. 'El domingo es un día muy largo y quiero estar sobrio, viviéndolo con los cinco sentidos', bromeó el realizador, quien afirmó que no tiene preparado discurso alguno y que, si resulta ganador, dirá 'lo que escupa el corazón'.

Tras dos experiencias fallidas, Iñáritu no considera que la Academia le deba nada. Según explicó, 'he aprendido a perder con una sonrisa. Si no lo recibo, no pierdo. Simplemente no lo gané, que es distinto'. En cualquier caso, pase lo que pase en la ceremonia, habrá celebración. 'Alejandro y yo nos conocimos en un fiesta, así que fiesta tiene que haber. Aún no sabemos si de perdedores o de ganadores, pero la habrá', zanjó Javier Bardem con la tranquilidad del que ya tiene un Oscar en casa.

Sus votos deciden entre la gloria y el fracaso. En su mayor parte viven en la zona de Los Ángeles. Son los 6.404 miembros de la Academia de cine estadounidense. Entre sus miembros están el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch, al cómico Sasha Baron Cohen y el director español Pedro Almodóvar. El proceso de votación no es sencillo. Al menos en lo que se refiere a las nominaciones. Las cuatro categorías de interpretación las votan sólo los actores. Lo mismo ocurre con las dos de guión. Sin embargo, todos los académicos votan en la categoría de mejor película. Por último, en categorías como mejor documental o mejor película extranjera decide un reducido comité de académicos.Pero las reglas cambian a la hora de elegir a los ganadores: todo el mundo puede votar en todas las categorías, excepto en las de documentales, cortos y película extranjera, en las que hay que certificar que se han visto todas las cintas.  La decisión de aumentar a diez el número de largos a mejor película ha cambiado la forma de votar en la categoría reina. En lugar de escoger sólo un filme, la votación se realiza por un sistema de voto preferente. Los miembros ordenan por preferencia las nominadas. Si más del 50% vota como primera opción el mismo filme, se acabó el recuento. En caso contrario, el voto de las papeletas que pusieron en primer lugar la película menos popular de las diez se redistribuye entre el resto de los filmes según su segunda elección. Y así sucesivamente. Hasta que alguien consigue la mayoría absoluta.