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Hollywood no quiere venir del mono

Las grandes distribuidoras estadounidenses ignoran la película 'Creation', que refleja la vida de Charles Darwin 

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El que alborota su hogar, heredará el viento'. El proverbio bíblico que indica demasiado esfuerzo por algo sin valor se atribuye en la obra de teatro Inherit the wind (Heredarás el viento) al evolucionista Charles Darwin, que alborotó el conocimiento científico con El origen de las especies en 1859.

Otro escándalo generado por sus teorías fue el juicio al profesor John Scopes en 1925 en el estado de Tennessee (EEUU), donde estaba prohibida la enseñanza del evolucionismo. John Scopes fue considerado culpable de infringir la ley en un proceso conocido como el juicio de los monos, en el que se contraponía la Biblia al libro de Darwin.

En la década de 1950, Jerome Mawrence y Robert E. Lee publicaron la obra de teatro sobre este juicio. Desde entonces, Heredarás el viento es un título habitual en las carteleras teatrales. Este año, con el 150 aniversario de la publicación del libro y el bicentenario del nacimiento de Darwin, la obra se presenta en el teatro The Old Vic, en Londres, con el actor Kevin Spacey como abogado defensor del profesor pecador y David Troughton como acusador y gran defensor de la Biblia y el creacionismo.

Según el productor del largometraje, 'en EEUU, la religión manda'

El auge del darwinismo ha puesto a Charles Darwin en la escena teatral, generando una agria polémica entre el cine británico y la industria estadounidense por la película Creation (Creación), que analiza la figura del naturalista y teórico de la evolución natural.

El filme obtuvo buena acogida en el Festival de Toronto, se estrenó a finales de septiembre en Reino Unido y ha sido ignorado por las grandes distribuidoras estadounidenses. La pequeña compañía Newmarket ha adquirido los derechos de proyección para EEUU y tiene previsto presentarla en cinco salas el próximo mes de diciembre.

Jeremy Thomas, productor de Creation, está convencido de que los estadounidenses son demasiado religiosos para tolerar una nueva inyección de darwinismo. 'En EEUU, fuera de Nueva York y Los Ángeles, la religión manda', ha dicho Thomas, enojado por el boicot a su obra cinematográfica en el mercado paralelo al Festival de Cine de Toronto.

Por casualidad o causalidad, los términos de la discusión sobre la película se parecen a las ideas opuestas del juicio de 1925 y mostradas en la obra de teatro Heredarás el viento. En EEUU, a raíz del juicio, se reformó la Butler Act, que prohibía la enseñanza de la teoría de la evolución por selección natural de las especies.

Una pequeña distribuidora proyectará la cinta en sólo cinco salas

La película sobre la vida de Darwin ha sido criticada alegando falta de rigor histórico, si bien ha recibido elogios por captar el entorno familiar del personaje y sus dilemas morales, la pérdida gradual de fe y la pugna permanente entre la publicación de sus teorías evolucionistas y la fidelidad a su religiosa esposa, Emma. El naturalista no quería hacer daño a su mujer y ella tampoco quería que él frenase sus descubrimientos científicos. La muerte de la hija de ambos, Annie, en 1851, impulsó las teorías del naturalista.

En el teatro o en el cine, Darwin continúa siendo un personaje polémico. El periódico The Guardian, escribiendo sobre el boicot de los distribuidores de EEUU a la película, afirma que 'la Administración Bush no contribuyó a potenciar la ciencia; a los estadounidenses no les gusta que les digan que vienen del mono'. Y el rotativo inglés recuerda al mecenas multimillonario Howard F. Ahmanson hijo, que funda y financia instituciones como Discovery Institute o Chalcedon Foundation con el objetivo de 'integrar la ley bíblica en nuestra vida cotidiana'.

En cine, teatro o divulgación científica, Darwin y la brecha del evolucionismo son incómodos. Su sucesor Richard Dawkins reconoce que, 'aunque las pruebas de la evolución crecen a diario, paradójicamente, la oposición a ellas nunca ha sido tan fuerte como ahora'. Su último libro, El mayor espectáculo sobre la Tierra, ha vendido 45.000 ejemplares en Reino Unido desde su publicación a mediados de septiembre, una buena cifra para un ejemplar de divulgación científica.

Una reciente encuesta de Gallup en EEUU reveló que el 44% de los encuestados cree que Dios creó al ser humano tal y como es hoy.