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Honduras se prepara para una votación que divide a Latinoamérica

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Honduras celebra este domingo unas controvertidas elecciones presidenciales que una mayoría de países latinoamericanos rechaza pero que podrían ser reconocidas por Estados Unidos y permitirían dejar atrás la aguda crisis política derivada del golpe de Estado de junio.

Los gobiernos de Iberoamérica, con los presidentes de Brasil y Venezuela a la cabeza, dicen que las elecciones realizadas por el Gobierno de facto de Roberto Micheletti no son legítimas.

Estados Unidos, si bien condena el golpe, últimamente ha suavizado su posición y dice que los comicios pueden llevarse a cabo si cumplen con las normas internacionales y si el Congreso hondureño vota sobre la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya, un punto de un acuerdo alcanzado en octubre que aún no se ha cumplido.

"Se debe constituir un gobierno de unidad nacional (...) Al mismo tiempo, el Congreso de Honduras debe votar de manera expedita sobre la restitución del presidente Zelaya", dijo esta semana Arturo Valenzuela, secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental de Estados Unidos.

Pero el Congreso votará este asunto el 2 de diciembre, tras las elecciones a las que no acudirán observadores como los de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Centro Carter, lo que hace difícil saber si se cumplirán los niveles que señala Valenzuela.

Zelaya dijo esta semana a Reuters que el cambio de postura de Washington sienta "un grave precedente para el sistema democrático interamericano" y divide a América.

Tras una campaña electoral apática, con los votantes hartos de la prolongada crisis política que ha empeorado la situación del empobrecido país centroamericano, unos 4,6 millones de hondureños podrán acudir a las urnas el 29 de noviembre, cuando también se renovará el Congreso unicameral.

Habrá más de 5.300 centros de votación en todo el país y seis en Estados Unidos. El horario para votar será de 7 de la mañana (13:00 GMT) hasta las 4 de la tarde.

LATINOAMERICA NO PERDONA

Porfirio Lobo, candidato del opositor Partido Nacional y favorito a convertirse en el próximo presidente de Honduras, cerró el lunes su campaña con un mitin en un estadio de béisbol de la capital, con fuegos artificiales y animadoras vestidas con minifalda azul, pero con parte de las gradas vacías.

"Hoy comienza una gran página en la historia de Honduras, hoy debemos dejar atrás las diferencias y unidos todos ver hacia adelante", dijo a sus seguidores el candidato, conocido como "Pepe" Lobo.

El Gobierno de facto acusa a Zelaya de haber violado la Constitución al insistir en realizar una consulta popular que abría la puerta a la reelección presidencial, a pesar de que había sido prohibida por un juez. El depuesto presidente permanece refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa bajo amenaza de arresto.

Esta postura, así como la acusación de haber entregado el país a la influencia del presidente venezolano Hugo Chávez, es ampliamente apoyada por detractores de Zelaya, pero también por miembros de su propio Partido Liberal como el candidato Elvin Santos, que marcha detrás de Lobo según las últimas encuestas.

En su acto de cierre de campaña el domingo, Santos fustigó a aquellos que promueven el "socialismo del siglo XXI", en alusión a la política de Chávez, y dijo que "eso no tiene cabida en el Partido Liberal de Honduras" lo que generó aplausos de la multitud.

"Al nuevo presidente sí lo van a reconocer", confió Pedro Avila, un electricista de 50 años que llevaba una camiseta con la palabra "Paz" en el acto de cierre de campaña de Lobo. "Aquí estamos con la paz y con la democracia".

Pero América Latina, con una mayoría de gobiernos izquierdistas y una larga historia de golpes de Estado, no parece dispuesto a olvidar el caso de Zelaya, que fue sacado a punta de rifle por militares -el mismo día en que planeaba realizar la consulta popular- y expulsado a Costa Rica.

Es "lamentable que se quiera limpiar un golpe de Estado con un proceso electoral", dijo el asesor especial internacional de la presidencia de Brasil, Marco Aurélio Garcia.