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Hondureño Zelaya seguirá en embajada mientras Brasil lo permita

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El derrocado presidente de Honduras Manuel Zelaya dijo el domingo que mientras el Gobierno brasileño se lo permita seguirá refugiado en su embajada de Tegucigalpa reclamando su restitución en el poder.

Zelaya, expulsado del país a punta de pistola el 28 de junio, volvió al país en secreto a fines de septiembre y se refugió en la sede diplomática brasileña, donde ha permanecido rodeado por militares y con la amenaza de ser detenido si pone un pie afuera.

"Mientras tenga el apoyo de Brasil aquí voy a estar", dijo a Reuters el mandatario depuesto en una entrevista telefónica.

Uno de sus más cercanos asesores, Carlos Reina, abandonó la embajada la semana pasada para reorganizar las protestas en favor de su retorno.

"Yo estoy defendiendo una causa, que se respete el derecho del pueblo a elegir sus presidentes. Me sacaron del poder y la defendí en Washington, en Europa, en América del Sur, en Centroamérica y después me vine a Centroamérica para seguirla defendiendo. Voy a seguir defendiéndola aquí", agregó.

Zelaya fue depuesto por militares el mismo día en que planeaba realizar una consulta popular que incluía la posibilidad de permitir la reelección presidencial, actualmente prohibida.

El Congreso y la Corte Suprema del empobrecido país centroamericano avalaron su salida del poder.

El Congreso del país votó el miércoles, en el marco de un acuerdo firmado en octubre por Zelaya y el Gobierno de facto del país, en contra de una posible reinstalación del presidente en el poder. Pero Zelaya había denunciado previamente que ese acuerdo era letra muerta.

¿DIALOGO CON LOBO?

El presidente, quien denunció como ilegales las elecciones generales del 29 de noviembre -que dieron como ganador de la presidencia a su adversario político, el conservador Porfirio Lobo- dijo sin embargo que no descartaba conversar con el presidente electo.

"Yo soy un demócrata y además pacífico. En este caso yo siempre soy alguien que hablo, que me comunico permanentemente. Eso no me hace doblegar mis valores y mis principios", dijo Zelaya al ser consultado al respecto.

Pero aseguró que no ha tenido ningún contacto directo o indirecto con Lobo, quien asumirá el gobierno el 27 de enero, cuando culmina el período presidencial de Zelaya.

Tanto Zelaya como Lobo han dicho en el pasado que se consideran amigos.

Lobo ha llamado a un diálogo con todos los sectores del país, incluyendo a Zelaya. Pero durante su campaña por la presidencia se mantuvo alejado del tema de la restitución presidencial.

El mandatario reiteró críticas contra Estados Unidos, el principal socio comercial de Honduras, por haber respaldado las elecciones en el país. "Nosotros lamentamos que Estados Unidos esté apoyando este retorno a las cavernas en Honduras", dijo Zelaya.

Tanto Washington como la mayoría de los gobiernos de Latinoamérica condenaron el golpe de Estado y exigieron la restitución de Zelaya. Pero algunos países, como Estados Unidos, Colombia y Panamá, suavizaron su posición y se mostraron abiertos a reconocer el resultado de las elecciones.

Brasil, que ha encabezado la condena al golpe, lanzó el viernes una señal de que podría cambiar su posición.

La jefa del Gabinete del Gobierno brasileño, Dilma Rousseff, señaló que "una cosa es un golpe. Otra cosa es una discusión (electoral), tanto es así que yo creo que ese nuevo proceso va a tener que ser considerado".