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Las horas más difíciles de Zapatero, un presidente bisoño ante la crisis

La caída de Lehman Brothers fue recibida con cautela desde La Moncloa, que no esperaba que se le viniera encima el episodio económico más negro de la democracia

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'Ni aquí, ni en ningún otro lugar del mundo se pensó que iba a pasar lo que ha pasado'. Esta es la confesión sincera del que era una de las personas más cercanas al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero aquel 15 de septiembre de 2008 en el que el mundo recibía cauteloso la quiebra de Lehman Brothers. Fue el acontecimiento que desembocó en una de las mayores crisis de deuda de la historia mundial, en la que siguen inmersos la mayoría de los países occidentales. 

En efecto, en la Moncloa no fueron conscientes de lo que se les venía encima. En los meses siguientes, y en los años posteriores a la que en esos días se calificó como una de las jornadas más dramáticas en la historia de Wall Street, se cocinaron las condiciones que hicieron a Zapatero tomar unas decisiones que no evitarían el empobrecimiento de la población española a pasos agigantados y que el 20 de noviembre pasado desembocarían en la mayor derrota electoral del PSOE en la historia democrática.

Pero el que entonces era el entorno más próximo al hoy expresidente insiste en que se actuó con rapidez, si bien reconocen que las decisiones se tomaban a medida que se desarrollaban los acontecimientos. En el verano de 2008, en pleno estallido de una crisis mundial de la que aún se desconocen sus consecuencias finales, la única certeza que tenía la Presidencia del Gobierno era que la crisis de las hipotecas subprime que había estallado en agosto de 2007 'afectaría al crecimiento en los Estados Unidos, y esto tendría consecuencias en Europa'.

Las fuentes consultadas reconocen, sin embargo, que con la caída de Lehman Brothers 'nunca' se pensó que se iba a producir una crisis del sistema financiero, que se iba a convertir en una crisis económica, y que después afectaría a la deuda soberana de los países. 'Lo único que se temía era que la bancarrota hiciera crecer el miedo y provocara que la gente sacara su dinero de forma masiva'. El equipo de Zapatero defiende que el presidente 'actuó' ante ese miedo y, en octubre, elevó el fondo de garantía de los depósitos por titular y entidad de 20.000 a 100.000 euros.

Pocos meses después la congoja empezaba a apoderarse de los principales organismos económicos internacionales. El Gabinete de Zapatero observaba con atención que el contagio de la bancarrota de la entidad estadounidense se extendía por Europa y afectaba bancos ingleses, alemanes y franceses. Como consecuencia, algunos países tuvieron que inyectar dinero en sus bancos. 'La impresión aquí, la que transmitía el Banco de España, era de que no iba a suceder nada parecido. El conjunto del sistema financiero era sólido y fuerte', explica uno de los colaboradores de Zapatero.

Todo cambió a partir de 2009. El entorno del expresidente reconoce que 'el mantenimiento de la crisis hizo que se empezaran a manifestar los problemas del sistema financiero'. Se restringió el crédito internacional, y los bancos dejaron de conceder préstamos. 'Estalla la burbuja inmobiliaria y todo salta por los aires', admiten las fuentes consultadas. ¿Comenzó entonces todo un ejercicio de improvisación por parte del Gobierno socialista? 'Nadie podía tener un plan. No se podía saber que la caída de un banco iba a provocar una crisis semejante', afirma uno de los miembros del equipo de Zapatero con más peso en el Ejecutivo. 

¿Por qué entonces Alemania reestructuró su sistema financiero en 2009, y España esperó hasta que el agujero de la banca fue tan profundo que afectó a la economía de millones de ciudadanos? 'En Alemania ya había quebrado algún banco, pero aquí, ni el Gobierno español ni el Banco de España preveían esa situación', reconoce el entorno del expresidente. 'La UE y el BCE hicieron stress test en 2009 y en 2010, y salieron bien los de todas las entidades españolas', argumentan. 

Una de las principales críticas que ha encajado el anterior jefe del Ejecutivo ha estado relacionada con su evidente tardanza en reconocer la existencia de la crisis. Así, si bien su entorno insiste en que Zapatero 'habló de la crisis incluso antes de Lehman Brothers', lamentan no haber sido capaces de adelantarse a los acontecimientos. 'Nos dimos cuenta cuando se dio cuenta todo el mundo'. 

La última etapa del expresidente al frente del Gobierno estuvo marcada por la crisis griega y por una llamada. La que el 11 de mayo de 2010 le realizó el presidente estadounidense, Barack Obama. Son muchos los que afirman que en esa fecha los mercados comenzaron a ganar su batalla contra la soberanía nacional española. Ahí comenzó la imparable escalada de recortes que se sigue manteniendo en la actualidad.

Los colaboradores de Zapatero no le dan, en cambio, tanta importancia. 'Las llamadas entre mandatarios se producen todos los días. Y hay veces que pide uno y otras veces que pide otro', afirman. En opinión del entorno del expresidente, lo que valorará la ciudadanía es que 'en 2010 estuvieron a punto de intervenirnos dos veces, y Zapatero lo evitó'. Y que 'en el verano de 2011 también estuvo cerca el rescate, y lo volvió a evitar'. Todo ello, concluyen, con un coste social que, comparado con el que arrastra el equipo de Mariano Rajoy en sus nueve meses de Gobierno, 'es una broma'.