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HRW exige acabar con la discriminación tras la muerte por asfixia de ilegales birmanos

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La organización Human Rights Watch (HRW) pidió hoy al Gobierno tailandés que ponga fin a la discriminación contra los inmigrantes ilegales birmanos tras la muerte por asfixia esta semana de 54 de estos indocumentados.

"Sus muertes fueron evitables y son el trágico resultado de huir de la pobreza y la represión en Birmania para encontrar el abuso y la explotación en Tailandia", indicó en una nota la subdirectora de HRW para Asia, Elaine Pearson.

El grupo denuncia que las autoridades tailandesas no hacen lo suficiente, hasta ahora, por proteger los derechos de estos trabajadores, tratados habitualmente como esclavos por las mafias y los empresarios sin escrúpulos.

Pearson exigió a Tailandia que investigue los hechos, detenga a los responsables, y afronte la crisis por la situación del tráfico de personas en las zonas fronterizas, bajo jurisdicción militar.

Además, criticó el hecho de que 33 de los 47 inmigrantes que sobrevivieron fueron encarcelados al no poder pagar la multa por haber entrado ilegalmente en el país antes de ser deportados, en vez de ayudarles, mientras los otros catorce fueron expulsados sin pagar la sanción por ser menores.

La Policía tailandesa ofrece una recompensa de 50.000 bat (más de 1.600 dólares) por información que conduzca al arresto del conductor del vehículo, contra quien desde ayer pesa una orden de búsqueda y captura emitida por un juez.

El chófer huyó poco después de detener el vehículo tras escuchar los gritos de auxilio y los golpes que daban en las paredes del contenedor las 101 personas hacinadas, mientras los supervivientes denunciaron que se negó en todo momento a encender el sistema de ventilación.

El suceso ocurrió en la provincia de Ranong, al suroeste del país y limítrofe con Birmania, donde operan las bandas dedicadas al contrabando de indocumentados que trabajan como jornaleros en la agricultura o la construcción.

Los birmanos pagaron cada uno 10.000 bat (unos 314 dólares) para ser transportados hasta la turística provincia de Phuket, situada a unos 150 kilómetros al sur de la de Ranong, donde se concentra la mayor parte de estos inmigrantes.

Estos indocumentados suelen tener aquellos empleos que los tailandeses rechazan por ser demasiado sucios, peligrosos, o por estar mal pagados, según Amnistía Internacional.

Además, las mafias les pagan salarios por debajo del sueldo mínimo en Tailandia, y se arriesgan en todo momento a ser arrestados o deportados.

El pasado diciembre, las autoridades hallaron flotando cerca de la costa los cuerpos sin vida de 22 birmanos que al parecer fallecieron ahogados cuando se hundió la embarcación que les llevaba a Tailandia.