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La huelga de los controladores alemanes queda en manos de Magistratura

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La huelga de los controladores alemanes quedó hoy pendiente de la decisión de la Justicia, después de que el Departamento de Seguridad Aérea (DFS) interpusiese una demanda ante la Magistratura de Trabajo contra un paro que paralizaría el espacio aéreo nacional mañana de 04.00 a 10.00 GMT.

El recurso para que la Magistratura dicte una medida cautelar contra el paro se formalizó a las 12.00 GMT, ocho horas después de que el sindicato de los controladores aéreos (Gdf) anunciará la huelga para las primeras horas de la mañana del martes.

El propósito del DFS es lograr una prohibición "in extremis", como ocurrió la semana pasada con la huelga convocada para ese jueves, a lo que siguió la desconvocatoria por parte sindical, por no haber margen de tiempo para dar curso a un recurso contra la decisión de Magistratura.

A falta de una decisión judicial concluyente, puesto que a la decisión de Magistratura puede seguir una apelación a la siguiente instancia, las grandes aerolíneas alemanas, como Lufthansa y Air Berlín, se apresuraron a adelantar algunos de sus vuelos a primeras horas de la madrugada.

Con ello paliarán al menos los efectos de un paro que podía afectar a unos 2.000 vuelos y un total de 400.000 pasajeros sólo en el interior de Alemania.

La amenaza de huelga movilizó también al Gobierno, que reiteró su advertencia al sindicato sobre una huelga en pleno periodo vacacional y le instó a retomar las negociaciones con seguridad aérea.

El Ejecutivo no tiene "la menor comprensión" hacia la medida de los controladores, afirmó un portavoz del ministerio Transportes, para invitar al sindicato a "reconsiderar" una huelga.

Además de las molestias a los usuarios, una huelga provocará "graves perjuicios", no sólo al tráfico aéreo alemán, sino a todo el conjunto de la economía alemana, advirtió el portavoz.

El Gdf convocó la pasada madrugada el paro, coincidiendo con el plazo de 24 horas de antelación prescrito por la ley alemana.

Inmediatamente después, el DFS resolvió presentar la demanda contra la huelga ante la Magistratura de Trabajo, tal como hizo en esta ocasión.

Posteriormente, Seguridad aérea invitó al sindicato a volver a la mesa de negociaciones, invitación que el sindicato rechazó por no llevar implícita ninguna oferta sustancial nueva.

El GdF agrupa a 2.500 de los 5.000 profesionales del sector y sus sucesivas convocatorias de paro están respaldadas por una votación interna entre sus afiliados, que rechazaron con más de un 95 por ciento la última propuesta de la patronal.

El sindicato mantiene su exigencia de un incremento salarial del 6,5 %, así como una mejora de las condiciones laborales, horarios de servicio y límites de las horas extras.

Según datos del DFS, el sueldo bruto anual de un controlador oscila entre los 72.000 y los 130.000 euros, sin complementos por trabajar en festivo o en horario nocturno y dependiendo de si operan en un aeropuerto nacional o internacional.

Su jornada laboral oscila entre las 32,8 y las 38,5 horas semanales, hasta un cómputo anual de 1.600 horas trabajadas.

De acabar concretándose, sería la primera huelga a escala nacional de ese sector y afectaría a los 16 aeropuertos internacionales del país.

Las aerolíneas, como los gestoras de los aeropuertos, han adoptado medidas de atención al pasajero similares a las establecidas durante la reciente crisis por las cenizas volcánicas procedentes de Islandia para hacer frente a la situación.