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La huelga paraliza Grecia en un nuevo día de disturbios

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Por Daniel Flynn y Michele Kambas

Un grupo de manifestantes lanzó el miércoles bombas incendiarias contra la policía frente al Parlamento, durante una huelga general que paralizó Grecia y aumentó la presión sobre el gobierno conservador, sacudido por los peores disturbios sufridos por el país en décadas.

"¡Asesinos del gobierno!", gritaban los manifestantes, indignados por la muerte de un joven a manos de la policía el sábado, un incidente que ha desatado cuatro días de violencia alimentada por una larvada indignación de la opinión pública por los escándalos políticos, el aumento del paro y la pobreza.

Unos testigos dijeron que el agente que realizó el disparo apuntó deliberadamente contra el joven, pero su abogado afirmó el miércoles que un informe balístico demostraba que murió por el rebote accidental de un tiro.

"La investigación muestra que fue un rebote (...) Al final, se trató de un accidente", dijo el abogado Alexis Kougias a Reuters. El informe balístico aún no ha sido publicado oficialmente.

Miles de personas marcharon hacia el Parlamento en una manifestación sindical contra las políticas sociales y económicas que rápidamente se volvió violenta. La policía disparó gases lacrimógenos y los manifestantes respondieron con piedras, botellas y palos, según un testigo de Reuters.

El Partido Socialista, en la oposición, ha dicho que el Gobierno, que cuenta con una mayoría de sólo un escaño y va por detrás en las encuestas de opinión, ha perdido la confianza del pueblo, por lo que ha pedido la convocatoria de elecciones anticipadas.

"La participación en la huelga es total, el país se ha paralizado", dijo Stathis Anestis, portavoz de la federación sindical GSEE, que convocó la jornada de paros.

La huelga obligó a cancelar vuelos domésticos y al extranjero, a cerrar bancos y colegios y restringir los servicios hospitalarios, mientras cientos de miles de griegos abandonaban sus trabajos.

Los sindicatos dicen que las privatizaciones, las subidas de impuestos y la reforma de las pensiones han empeorado las condiciones, especialmente para una quinta parte de los griegos que viven por debajo de la línea de la pobreza.

El primer ministro, Costas Karamanlis, elegido entre la euforia de los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004, pidió unidad a los líderes políticos y la cancelación de la manifestación a los sindicatos. Sin embargo, sus peticiones fueron rechazadas de plano por la oposición.

"Él y su Gobierno son responsables de la crisis generalizada que el país y la sociedad griega está experimentando", dijo el portavoz del Partido Socialista, George Papakonstantinou.