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Las huelgas acorralan a los golpistas hondureños

La patronal admite que hay "un problema que vamos a resolver"

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El Gobierno golpista de Roberto Micheletti comienza a sufrir las consecuencias económicas de la asonada militar. Las huelgas hacen mella en la producción hasta el punto de que empresas como Nike y Adidas hayan pedido a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que ejerza una mayor presión para restaurar a Manuel Zelaya en la presidencia.

El problema que comienzan a tener las multinacionales textiles es que las mercancías confeccionadas en Honduras no llegan a su destino en las fechas establecidas por culpa de las huelgas generales. Durante los paros que se celebran los jueves y viernes se reduce la producción en muchas fábricas. Algunas trabajan solo al 75% de su capacidad, según fuentes no oficiales. Las carreteras de acceso a puertos son bloqueadas con barricadas. El dirigente del poderoso Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Coehp), Óscar Galeano, reconoció este jueves a Público, que 'este es un problema que vamos a resolver internamente'. 'El Gobierno está haciendo todos los esfuerzos para seguir adelante y si tenemos comercio, si podemos exportar, podremos sobrevivir y evitar una crisis', dijo.

Pero la crisis azota ya a todo el país. Las organizaciones gremiales de trabajadores, como la Colectiva de Mujeres Hondureñas (Codemuh), vaticinan un incremento del desempleo en los grandes centros industriales. 'Los maquiladores, que financiaron el golpe, ya están sintiendo las consecuencias. Pero, más que ellos, los trabajadores serán las víctimas de esta situación que han creado un grupo de oligarcas', dijo la presidenta de Codemuh, María Luisa Regalado.

Esta organización ha denunciado que empresarios árabes, propietarios de las maquilas, están obligando a los de obreros a 'vestir la camiseta blanca' que identifica a los seguidores del golpe y los han amenazado con el despido 'si no participan en las marchas a favor de Micheletti'.

Mientras, el Gobierno golpista busca un salvavidas en los fondos que Honduras mantiene en el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). El régimen, que en los primeros días se ufanó de contar con recursos para sobrevivir seis meses, pretende retirar sus depósitos del BCIE, atendiendo a las sugerencias de la cúpula del Coehp.

Sin embargo, el Sistema de Integración Centroamericana (SICA), del cual depende el banco regional, ya ha advertido de que 'no negociará nada con el Gobierno de Micheletti porque sólo reconocemos a Manuel Zelaya'.

'Esta es una señal de que el régimen está asfixiado. El Gobierno está tratando de buscar dinero para realizar los pagos y sostener la campaña que a la empresa privada le está resultando cara', explicó Nelson García Lobo, analista económico y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Sin embargo, muchos empresarios no dan el brazo a torcer y mantienen una posición férrea favorable al régimen. Pero los propietarios de un gran número de compañías medianas han comenzado a censurar la actitud del Cohep. 'No todos estamos a favor del golpe. Sólo los grandes empresarios, los que tienen intereses particulares y se sintieron afectados por las políticas de Zelaya, son los que apoyan el régimen', reveló a Público un empresario que solicitó mantenerse en el anonimato.

La escasez de fondos y las políticas económicas improvisadas del régimen han activado las alarmas en el sector de las pequeñas y medianas empresas. El conflicto político ha dejado sin ayudas a 460.000 empresas medianas que aspiraban a obtener apoyo oficial para paliar la crisis económica. 'Con el desorden reinante, nos amenazan con suspender los préstamos', señaló Manuel Martínez, propietario de un taller de calzado.

La suspensión de los préstamos internacionales, los bloqueos de carreteras y el descenso en el consumo, ha provocado que muchos comerciantes comiencen a ver un panorama aterrador que sólo mejoraría con el retorno de Zelaya a la presidencia del Gobierno.