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La huella del iPhone en la leche materna de las chinas

Científicos chinos detectan en las mujeres de Shenzhen niveles "relativamente altos" de tóxicos empleados en la fabricación de aparatos electrónicos

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Los teléfonos iPhone, las tabletas iPad, las consolas PlayStation 3, Xbox 360 y Wii y el resto de parafernalia electrónica que se fabrica en Shenzhen están dejando su huella tóxica en los pechos de las madres chinas.

Científicos de las universidades de Pekín y Lanzhou han detectado niveles 'relativamente altos' de éteres difenil polibromados (PBDE) en la leche materna de las mujeres de este imperio industrial en el sur del país. Estos compuestos se emplean en las carcasas de plástico de los equipos electrónicos para reducir su inflamabilidad. Y en Shenzhen hay 5.000 fábricas de aparatos y varias incineradoras, liberando estos contaminantes al medio ambiente.

En Shenzhen se encuentra la hiperbólica factoría de la empresa china Foxconn, donde más de 200.000 trabajadores producen componentes para aparatos de Apple, Sony, Nintendo y Amazon, entre muchos otros.

Los niveles no parecen alarmantes de momento, pero los investigadores piden 'vigilancia continua' para poder evaluar con precisión el impacto real de los PBDE sobre la salud humana en Shenzhen. El estudio, publicado en el último número de la revista Journal of Environmental Monitoring, es el primero de este tipo que se lleva a cabo en la trastienda china del consumismo tecnológico.

Los PBDE, que se acumulan en la grasa de los seres vivos y pueden provocar trastornos en el desarrollo de los niños, según un estudio de la Universidad de Columbia (EEUU), suponen una creciente preocupación para las autoridades sanitarias. Algunos de ellos fueron incluidos en 2009 en el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes, el acuerdo internacional que regula estas sustancias tóxicas.

Los científicos, capitaneados por Hua Ai, de la Universidad de Pekín, han hallado un promedio de 14,8 milmillonésimas de gramo de PBDE por cada gramo de grasa en la leche materna de las mujeres de Shenzhen. En una de las 60 muestras analizadas, los niveles rozaban las 189 milmillonésimas de gramo.

En España, las cantidades habituales rondan las 5,5 milmillonésimas de gramo. En Rusia, 0,9. En otros países fabricantes de aparatos electrónicos las cifras también son menores a las de Shenzhen. En Japón se han hallado niveles de 1,5 milmillonésimas de gramo. En Corea del Sur, de 3,7. En EEUU sí se han medido concentraciones superiores a las de Shenzhen, y también en la bahía de Laizhou, la fábrica china de PBDE.

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que cita a la autoridad europea, 'los PBDE causan daños en el ADN, identificando como principales órganos diana el hígado, el sistema reproductivo y el sistema nervioso'.

Los PBDE forman un grupo de más de 200 compuestos. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha pedido más estudios epidemiológicos y toxicológicos para identificar a los más peligrosos.