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Iberia transporta más de 8 toneladas de mariscos y frutas para las fiestas

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Más de 3.000 kilos de centollas, bogavantes, merluzas y langostinos, entre otros pescados y mariscos, además de unos 5.000 de frutas y verduras están llegando a España en las bodegas de los aviones de Iberia para la campaña de Navidad, que comenzó el pasado día 10 de diciembre y se prolongará hasta Reyes.

Esta es la mercancía que se traen entre manos los 300 trabajadores de la terminal de carga de Iberia en Barajas, que tienen muy claro que su labor es imprescindible para que estos productos perecederos lleguen a las mesas navideñas lo más frescos posible.

José Luis Pérez Soto, jefe de la Unidad de Relación Cliente y Calidad de Iberia, detalla que el pescado viaja a Madrid desde tres grandes áreas: el Cono Sur, que exporta principalmente merluza; el Atlántico Norte, cuyo fuerte es el bogavante, aunque también la pescadilla, y África, que también distribuye merluza, además de langostinos.

Pérez Soto reconoce que la campaña de Navidad es "muy fuerte", porque se produce en un período muy limitado de tiempo, pero recuerda que esta carga llega durante todo el año.

En 2008 los aviones de la compañía aérea española transportaron 19.168.770 de kilos de pescados y mariscos, de los que 5,4 millones llegaron de Nueva York, 4,2 millones de Chile, 2,5 millones de Johanesburgo y 1,4 de Buenos Aires.

Ingentes cantidades de mercancía perecedera, en cuya cadena de conservación la rapidez del transporte aéreo es fundamental, explica el responsable de Iberia, que destaca que, en el caso de las verduras y frutas, "desde el corte al consumo pasa un máximo de 48 horas".

"Esto es muy importante para algunos productos, como el mango, los melones, las cerezas, la papaya, las moras, las fresas y las frambuesas", que llegan desde Costa Rica, Guatemala, Chile y Argentina, principalmente.

También el factor tiempo juega un papel importante en el transporte de carne, que envían fundamentalmente Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela.

La terminal de carga de Iberia en Barajas tiene durante todo el día una actividad frenética, que no para durante la noche, ya que siguen aterrizando aviones con mercancía que "no admite descansos" y que viaja en unas bodegas acondicionadas a entre 8 y 10 grados.

Al tomar tierra en Barajas una legión de trabajadores descarga a pie de avión los productos en un proceso que no se demora más de 20/25 minutos para que lleguen lo antes posible a las cámaras de la terminal de carga.

Allí, inspectores de Sanidad revisan la mercancía, que, cuando ha recibido el visto bueno, es trasladada a la zona de distribución para que se la puedan llevar los agentes de carga encargados de retirarla.

En el caso de que estos víveres no se queden en Madrid continúan depositados en las cámaras hasta que son embarcados en los aviones que les llevan a sus destinos finales.

Soto explicó que Iberia es la depositaria de la mercancía que no es considerada apta para el consumo y tiene la obligación de guardarla en cámaras frigoríficas hasta que avisa al Ayuntamiento de Madrid que se encarga de retirarla.

Un proceso que se sigue también con los productos perecederos en mal estado que transportan en las maletas los viajeros y que son trasladados desde las terminales de Barajas a estas dependencias.

Unas instalaciones con 2.500 metros cuadrados de naves para perecederos, 800 metros cuadrados de cámaras para carnes y pescados, 187 de espacios refrigerados para frutas y vegetales, y una cámara con control de temperatura para plantas y flores de 200 metros cuadrados.

Olivia Alonso.