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La Iglesia rusa pide ayuda divina para elegir un nuevo líder

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La Iglesia ortodoxa rusa pidió el domingo la ayuda divina para escoger a un nuevo líder, un proceso que probablemente enfrentará a los conservadores contra aquellos que quieren abrir la Iglesia al resto del mundo.

El nuevo patriarca será el líder de unos 165 millones de creyentes de todo el mundo, y tendrá que decidir si recuperar sus relaciones con la Iglesia Católica, tensas desde que un cisma dividiera la cristiandad en sus ramas oriental y occidental en 1054.

Varias docenas de los clérigos más señalados, ataviados con ropajes bordados de oro, rezaron el domingo en la catedral moscovita de Cristo el Salvador en los preparativos del proceso de selección de un sucesor para el patriarca Alexis II, que murió el mes pasado.

"Hoy elevamos nuestras plegarias para que este Consejo de Obispos restaure la unidad de la Iglesia Ortodoxa Rusa eligiendo al nuevo Patriarca de Moscú y toda Rusia", dijo uno de los oficiantes del servicio.

No ha habido una campaña abierta para el puesto, pero los medios rusos han mostrado un fuerte debate entre los fieles que prefieren atenerse a la tradición y los modernizadores que quieren abrirse al resto del mundo.

BANDOS RIVALES

Los expertos en religión dicen que la decisión girará entre el metropolita Kirill, de 62 años, máximo diplomático de la Iglesia y con estrechos lazos con otras confesiones, y un bando rival conservador cuyo candidato predilecto sería el metropolita Kliment, de 59 años.

reconstruida en los años 90 después de que las autoridades comunistas volaran el edificio original - para sacar una primera lista de al menos tres candidatos.

Entonces, un Consejo Local de unos 700 sacerdotes, monjes y legos se encontrará el martes para escoger al próximo patriarca. El procedimiento de la votación final aún está por decidir, pero podría implicar una votación secreta o un sorteo aleatorio.

La catedral, que se encuentra a poca distancia del Kremlin, estaba rodeada por cientos de policías. Muchos fieles ortodoxos se reunieron en el exterior, sosteniendo banderas eclesiásticas con la imagen de Jesucristo bordada.

"Dejad que el Espíritu Santo señale al candidato más digno", decía una pancarta sostenida por un creyente.

Alexis II se convirtió en patriarca en los últimos días de la Unión Soviética, cuya política de ateismo imponía restricciones en las actividades religiosas.

Desde entonces, la Iglesia Ortodoxa Rusa ha experimentado un resurgimiento, en el que muchos rusos empiezan a abrazar su herencia religiosa y cientos de edificios confiscados por los comunistas recuperan sus funciones como templos.

Vladimir Putin, que fue presidente durante dos legislaturas antes de convertirse en primer ministro el año pasado, se ha mostrado muy próximo a la Iglesia y a menudo se le muestra en televisión asistiendo a servicios religiosos.

Los críticos de Alexis II denunciaban que el fallecido patriarca permitió al Estado explotar sus relaciones con la Iglesia por beneficios políticos y prefirió no denunciar sobre los defectos de la sociedad rusa por miedo a ofender a sus partidarios en el Kremlin.