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La Iglesia y el precio frenan a los que no tienen recursos

Las clases de Religión impiden la matriculación de los musulmanes

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En el corazón del distrito latino de Madrid, Tetuán, el colegio Jaime Vera educa a los hijos de los inmigrantes con la economía más vulnerable de la zona. 'Muchos extranjeros no podemos pagar el precio de un centro concertado, ¡y menos aún el de un privado!', lamenta un grupo de madres en la puerta por la que acaban de entrar sus retoños a clase, tras la sirena de las nueve de la mañana. Todas son latinoamericanas, pero de la escuela también salen padres y madres marroquíes, chinos, filipinos o rumanos.

En el Jaime Vera, cerca del 90% del alumnado del colegio es extranjero. Sin embargo, los menores de 16 años foráneos apenas representan el 23,8% de los que viven en el distrito, según el último boletín del ayuntamiento, del pasado 1 de julio. Los centros públicos se han convertido en los últimos cinco años en guetos para extranjeros. El fenómeno es común en varios distritos de la capital. El colegio fue durante varios cursos uno de los centros de la vanguardia madrileña en integración de inmigrantes.

A 300 metros, se encuentra el colegio concertado San Juan Bautista, de la escuela salesiana. 'El centro funciona bien. Tenemos cerca de 1.200 alumnos y, desde hace años, lista de espera para inscribir a muchos más', asegura su director, Gonzalo Vicente. En sus aulas, el porcentaje de extranjeros apenas ronda el 60%. 'Pero nosotros no rechazamos a nadie, ¿eh? Lo que ocurre es que no tenemos apenas plazas vacantes, excepto en infantil. Por eso no hay más extranjeros', justifica el director.

Las influencias pueden dar puntos extras para lograr la plaza

El responsable apunta que el sistema de ingreso se basa en un ranking por puntos (renta familiar, cercanía de la vivienda al colegio, familia numerosa...) común para todos los centros de la Comunidad de Madrid. No obstante, la dirección puede otorgar un punto extra al chico que considere oportuno. Si pertenece a la 'familia salesiana', por ejemplo, Vicente lo concede.

A pesar de que el centro concertado está financiado con fondos públicos, varias barreras frenan la llegada a los inmigrantes. La religión católica, para los musulmanes, es un ejemplo que reconoce el propio Vicente. Un cartel en el recibidor advierte a quienes vayan a matricular a sus hijos de que el centro se rige por el rito católico.

Otro ejemplo son los precios: el comedor para los más pequeños (desayuno, incluido) cuesta 140,6 euros mensuales. En el Jaime Vera son 99,78 euros. En este último, algunas familias han dejado de llevar a sus hijos a Religión por no poder pagar los libros. Y para colmo, las becas de la Comunidad de Madrid todavía no han llegado, denuncian.

La diferencia de 50 euros mensuales en alimentación que hay entre los dos centros son un abismo para familias como la de Danilo, un colombiano de 38 años de edad que apenas trabaja media jornada los fines de semana. Su esposa es empleada de servicio doméstico.

Yenliza, madre soltera dominicana, se muestra 'satisfecha' con la educación pública española. 'Es muy buena. Aunque pudiese, yo no llevaría a mi hija a un centro gestionado por la Iglesia', asegura.

Las madres: 'Nosotras no podemos pagar un colegio privado'

El Jaime Vera lleva tres años perdiendo estudiantes por el retorno de inmigrantes a sus países. Hace un lustro, tenía unos 750 alumnos. Durante el curso pasado, cerca de 40 familias borraron a sus hijos del centro e hicieron las maletas. El pasado viernes, cuando el conserje abrió las puertas a las 8:50 horas, entraron poco más de 500.

La retirada de la polémica aula de enlace para chicos con dificultades lingüísticas en el Jaime Vera y otras dos escuelas del distrito ha caído como un mazazo. Sobre todo porque, al mismo tiempo, la Consejería de Educación ha ampliado el servicio (ahora disponible para primaria y secundaria) en el San Juan Bautista. La Comunidad de Madrid no explicó a este diario los motivos.

El director del centro religioso lo justifica alegando que ellos tienen más demanda. Las madres del público lamentan la falta de inversión. 'Cuanto menos se invierta en la educación pública, menos familias querrán traer a sus hijos al este colegio', reflexiona Erika, madre peruana de una alumna.