Público
Público

La ignorancia sectaria ataca al Ateneo

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Carlos París
Filósofo y escritor. Presidente del Ateneo de Madrid.

Recientemente, en diversos medios se han difundido informaciones y comentarios sobre el Ateneo de Madrid, susceptibles de crear confusión y dar una imagen distorsionada de la realidad viva en que la llamada 'Docta Casa' se encuentra. En buena medida, dichas informaciones y comentarios, se han centrado en la reciente subasta de importantes obras que habían donado destacados artistas, a fin de que, con su subasta, se recaudaran ingresos, en estos momentos, necesarios para la economía del Ateneo. Y han circulado descaminadas versiones que pretendían presentar la imagen de un Ateneo en ruinas, y deficientemente gobernado. El cual, patéticamente, mientras languidecía, se desprendía de su patrimonio. Nada más lejos de la realidad, como, seguidamente, el lector podrá comprobar. Tratándose de una institución creada hace ya casi dos siglos y que ha jugado un papel importante en la vida cultural, social y política española, creo que los problemas que nos afectan transcienden los límites de nuestro hermoso edificio y son expresivos de la situación que atraviesa nuestra cultura. Consiguientemente, merecen atraer la atención de la ciudadanía, hacia cuya amplitud dirijo este artículo.

He aludido al papel que el Ateneo, Científico, Literario y Artístico de Madrid ha jugado en la vida de nuestro país. Si alguno de nuestros lectores lo desconoce, le bastaría con examinar nuestra galería de Presidentes de la Institución, para comprobar que dicha valoración no es ninguna exageración pretenciosa. El Duque de Rivas, nuestro primer Presidente, ha sido sucedido por otras figuras no menos ilustres, escritores, como Unamuno o Valle Inclán, científicos, cual Gregorio Marañón, políticos, como Canovas y Azaña. Fue el Ateneo hogar de la generación del noventa y ocho y en el se fraguó nuestra gloriosa II República.

Pero no estamos anclados en tan glorioso pasado. Hoy día se realizan ochenta actos culturales cada mes en sus múltiples salas, se mantiene la tradición de las tertulias organizadas, muy propia de la casa. Cátedras como la de Psicoanálisis o la Gregorio Marañón desarrollan su actividad. Se atiende al mundo cinematográfico, con la proyección de películas y nuestro espacio se llena de música con periódicos conciertos. Tampoco olvidamos la cultura corporal. Se dan clases de esgrima y se practica el yoga. Haciendo honor a las artes plásticas, la sala de Exposiciones ha sido visitada últimamente por siete mil quinientas personas. Como, a la luz de estos datos, se percibe, el Ateneo ni decae ni va a desaparecer, como afirmaciones hostiles auguran. Ni tampoco somos una entidad polvorienta, como con irresponsable o quizá tendenciosa ignorancia de nuestra realidad afirmaba, no hace mucho, un alto cargo del Ayuntamiento.

Ciertamente, han surgido graves problemas económicos. Desde luego no estamos atravesando tiempos propicios para la cultura, aunque sean todavía peores para los trabajadores industriales y agrícolas, ingratos para el funcionariado y el conjunto de las clases medias. Lamentables para servicios sociales tan importantes como la sanidad y la educación, Se han reducido los medios para el cine, el teatro y la investigación. Parece haberse perdido de vista que la cultura no es solo un factor de desarrollo espiritual, sino también de progreso económico. Y que el dinero existente en las arcas públicas no es propiedad del Estado, sino de la ciudadanía. Y ha de ser administrado al servicio de la sociedad civil.

Respecto al Ateneo, es preciso señalar que, teniendo en cuenta que la cuota de sus socios se reduce a unos sesenta euros trimestrales y los gastos de funcionamiento y mantenimiento son elevados, se ha podido desarrollar su actividad, gracias a subvenciones. Cuando en 2009 fui elegido Presidente de la Docta Casa, tras haberlo sido en una etapa anterior de 1997 a2001, nuestra economía se encontraba en situación muy deficitaria. Coyuntura que pudo superarse, gracias a la subvención de 1.000.000 de euros que obtuvimos, por primera vez, de las Cortes Generales, junto a otras menores de la Comunidad y Ayuntamiento de Madrid. Dicha subvención de Las Cotes se redujo a la mitad en el Presupuesto de 2012, pero ha desparecido totalmente en el último Presupuesto del Estado, al par que la del Ayuntamiento. La cual, a pesar de estar incluida en su presupuesto, no se ha hecho efectiva.

En esta difícil situación, la Junta de Gobierno que presido adoptó un conjunto de medidas destinadas a afrontarla. Si puso en marcha un ERTE que fue firmado por unanimidad por los trabajadores y trabajadoras, siempre ejemplarmente dispuestos a respaldar al Ateneo. Se elaboró un Plan de Viabilidad que fue aprobado por los socios y del cual forma parte, entre otras fuentes de ingresos, la subasta recientemente realizada. Además se estableció, un Preconcurso de Acreedores, que, afortunadamente, ha sido recientemente levantado.

Todas estas medidas han contado con el apoyo de la mayoría de los socios y socias, que han contribuido con el pago de una cuota extraordinaria. Pero han sido hostilizadas, por un grupo de ateneístas muy minoritario, pero altamente irracional y agresivo. Naturalmente, resulta increíble para un observador ajeno a la peculiar vida de nuestra institución que, en momentos de crisis, en lugar de colaborar todos sus miembros en el esfuerzo por superarla, algunos traten de impedir dicha superación.

El enmarcamiento de esta situación requiere explicar el peculiar funcionamiento del gobierno del Ateneo. Nuestro actual Reglamento prescribe elecciones todos los años, en las cuales se renueva la mitad de la Junta de Gobierno. Ello determina un permanente clima electoral. Y, junto a los socios a quienes guía el deseo de servir a la Docta Casa, aunque todos los cargos de la Junta de Gobierno son gratuitos, dado el prestigio de la institución, no dejan de atraer el interés de socios, para los cuales, menguados de méritos y relevancia pública, la presencia en la Junta de Gobierno del Ateneo, les ofrece la posibilidad de alcanzar cierta notoriedad y ejercer un poder, que de otro modo no lograrían. Frustrados en su ambición por sus repetidas derrotas en los procesos electorales, se dedican a atacar, por principio, las decisiones de la Junta de Gobierno y difundir falsas informaciones.

En una etapa anterior, trataron de obstaculizar medidas muy positivas, como la ampliación de salas y la puesta en marcha de un restaurante cafetería digno de la casa, transmitiendo la imagen de un Ateneo, por cierto rebosante de actividad, que se convertía en una mera 'pizzería'. Y, hoy, se empeñan en provocar el colapso económico de nuestro Ateneo, a fin de atribuírselo a una mala gestión de la casa. En tal línea de acción, sus últimas maniobras se han dirigido a boicotear la reciente subasta de las obras generosamente donadas por sus creadores, junto a los grabados de Goya, medidas que forman parte del Plan de Viabilidad aprobado en votación por los socios. No solo han difundido la falsa apariencia de un Ateneo en venta, para lo cual hicieron circular rumores de que se vendían obras que se encuentran expuestas en nuestro edificio, sino que han acudido a la subasta, pretendiendo impedirla. A la histórica frase de 'antes muertos que rojos' habría que añadir hoy la de 'antes un Ateneo en quiebra que un Ateneo gobernado democráticamente'. Y es que este Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid ha sido y sigue siendo sede de la libertad, la crítica y la creatividad. Quizá semejante orientación es la que, inútilmente se trata de combatir.