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"Ike" no tiene compasión con el occidente cubano y en Pinar llueve sobre mojado

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El "huracán" Ike descarga desde la noche del martes precipitaciones torrenciales sobre las provincias occidentales de Cuba, en especial Pinar del Río que, tras ser fuertemente castigada hace diez días por el "Gustav", este miércoles ve llover sobre mojado.

El "Ike", de categoría uno en la escala Saffir-Simpson de cinco, se ensañó desde el martes con la provincia más occidental del país, por donde abandonó la isla ese día para adentrarse en el Golfo de México.

Produjo la evacuación de más de 2,6 millones de personas y dejó, al menos, cuatro muertos y una veintena de heridos.

Este mediodía (16.00 GMT) el "Ike" estaba a 250 kilómetros del cabo de San Antonio, en el extremo occidental de Cuba, pero arrastraba grandes bandas de nubes que cubrían la mitad del país.

La parte central de Pinar del Río recibe los coletazos del "Ike" apenas diez días después que el huracán "Gustav", de categoría cuatro, arrasara casas, cultivos, infraestructuras eléctricas y de comunicaciones y dejara las vías de acceso obstaculizadas por árboles arrancados o partidos y postes derribados.

Sin tiempo para saber cuál de los dos ciclones generó qué desastre, en San Cristóbal, a unos 80 kilómetros de La Habana, aseguran que el paso del "Ike", de mucha menor intensidad que el "Gustav", tampoco les está poniendo las cosas fáciles.

"Para mi, está siendo peor. El 'Gustav' lo destrozó todo, pero pasó rápido. Con éste llevamos 24 horas y sigue", indicó a Efe Guillermo, mientras que su mujer barría el agua que se filtraba por paredes y techos hasta el salón de su domicilio.

En el poblado José Martí, del mismo municipio, el agua entraba varios centímetros dentro de las casas, situadas en lugares bajos junto a la carretera, mientras que los moradores la miraban con resignación entre sus pies.

Arnaldo, trabajador de una empresa porcina, aseguró que, por momentos, las ráfagas de viento de "Ike" tuvieron una intensidad que le hicieron temer por la vivienda.

"Yo pensé que me llevaba a la casa y ahora me la está inundando", dijo.

En el municipio hay 303 evacuados, muchos ya trasladados desde hace casi dos semanas, en los prolegómenos del paso del "Gustav".

Bernabé, ex marino que se reconvirtió en agricultor durante la crisis económica de los años 90, se pasó la semana pasada recubriendo su vivienda, descabezada por el "Gustav", con tejas de zinc que han ido llegando a la localidad.

"Éste (el "Ike") ya se las tiene que haber llevado", dijo.

Asegura que está agradecido a la revolución y que no tiene dudas de que no lo abandonarán, aunque es consciente de que las placas de cemento que necesita su tejado no llegarán porque no hay presupuesto. "Esta semana volveré a colocar el tejado", dijo.

Yosvani, un informático que trabaja en San Cristobal, está evacuado desde el viernes de la semana pasada con su esposa y sus cuatro hijos, que comparten espacio con otros damnificados del "Gustav".

A pesar de las incomodidades y de haberse quedado sin casa, se muestra sonriente y dice: "Lo volvemos a levantar todo, no hay problema".

"¿Qué quieres que te diga?", apostilla.

Muchas de las tejas de fibrocemento, que hace apenas unos días empezaban a tapar las casas despojadas de tejados en Los Palacios, uno de los municipios más golpeados por el "Gustav", aparecen hoy partidas como trozos de cristal sobre las calles.

Los vecinos responden con sonrisas amargas a los comentarios sobre la mala suerte que han tenido al sufrir el embate de dos ciclones en el lapso de poco más de una semana, algo sin precedentes en Cuba.

Mojado y con una toalla sobre los hombros, José, contable de profesión, dice que desde su casa, hoy sin muebles y enseres, ahora se ven las estrellas por la noche.

Mientras resuelve cómo comer en una jornada en la que no es posible comprar nada en la localidad, descarta la llegada de las tejas que permitan cerrar su observatorio particular.