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El impacto de "Gustav" en el sur de Luisiana fue menos devastador de lo temido

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El impacto del huracán "Gustav" en el sur de Luisiana (EE.UU.) fue hasta el momento menos devastador de lo que se temía, aunque resulta todavía prematuro confirmar si los diques de la ciudad de Nueva Orleans aguantarán la presión de las aguas.

El gobernador del estado de Luisiana, Bob Jindal, aseguró hoy que todavía es pronto para confirmar el impacto real del huracán, que tocó tierra en la pequeña localidad costera de Cocodrie como un ciclón de categoría 2.

EL alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, señaló por su parte que, aunque el "Gustav" ha impactado en la zona con menor fuerza que el "Katrina" hace tres años, se mantiene el riesgo de inundaciones y de que algunos diques revienten.

Nagin indicó que, unas horas después de la llegada a tierra del ojo del huracán, no se habían registrado daños de consideración.

En relación al impacto del "Katrina" en 2005, el ciclón "Gustav" ha seguido una trayectoria suroeste alejándose del delta del Misisipi.

Las imágenes de televisión desde diversos puntos del sur de Luisiana muestran carreteras y calles inundadas, pero se calcula que hasta bien entrada la noche no se podrá confirmar la envergadura de los daños.

Cerca de dos millones de residentes del sur de Luisiana se mantienen en vilo pegados a la televisión para seguir las informaciones del impacto del "Gustav".

Alrededor de 100.000 personas, un tercio de la población de Nueva Orleans, se han mantenido en la ciudad y se negaron a acatar la orden de evacuación obligatoria.

El ciclón "Gustav" se va debilitando conforme entra en tierra y, según el Centro Nacional de Huracanes (CNH), con sede en Miami, ha pasado a la categoría 1, aunque con vientos aún superiores a los 145 kilómetros por hora.

El presidente de EE.UU., George W. Bush, también hizo un llamamiento a la prudencia desde un centro de control de emergencias instalado en Texas.

Las autoridades consideran que se pueden producir inundaciones y también existe el peligro de tornados en toda la región del Golfo de México.

Los vientos huracanados de más de 140 kilómetros por hora siguen azotando el suroeste de Luisiana, conforme el ciclón se aleja en dirección al sureste de Texas.

Los expertos en control de inundaciones temen que la zona más dañada de Nueva Orleans sea West Bank, del municipio de Jefferson, al otro lado del río Misisipi, donde el sistema de protección no se ha completado y sigue siendo vulnerable a pesar de las intensas labores en los terraplenes en los últimos tres años.

Los ingenieros calculan que el "Gustav" podría causar una marejada de más de tres metros de altura.

Los diques y terraplenes son ahora más elevados, pero la presión que crea la acumulación de agua y el oleaje movido por los vientos podrían causar rupturas, señalaron los expertos.

Al igual que ocurrió hace tres años con el impacto del "Katrina", la gran preocupación de las autoridades es si aguantarán los diques que protegen a Nueva Orleans de las crecidas del río Misisipi y de las marejadas.

Desde el "Katrina" los diques han sido reforzados y el Cuerpo de Ingenieros de EE.UU. vigilaba hoy su comportamiento, y confía en que no se producirán inundaciones, dado que buena parte de Nueva Orleans se encuentra por debajo del nivel del mar.

Según las autoridades de Luisiana, los diques son hoy más resistentes que hace tres años, pero todo el plan de fortalecimiento de los mismos no estará completado hasta el 2011.

Hasta el momento se han invertido 12.000 millones de dólares y se ha completado un 20 por ciento de los trabajos previstos.

Los canales de la televisión local mostraron hoy árboles y postes eléctricos derribados, así como la acumulación de agua en algunas calles de Nueva Orleans.

Mas de 40.000 viviendas y comercios en la ciudad se han quedado sin suministro eléctrico, y hay otros 30.000 en las mismas condiciones en la localidad de Kenner, al noroeste.

No hay apenas tráfico por las autopistas, que durante el sábado y el domingo se llenaron de miles de vehículos en la mayor evacuación de la historia de Luisiana.

Tanto el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong como el puerto de Nueva Orleans han sido cerrados.

El mayor impacto económico, además de los posibles daños en casas e infraestructuras, se centra en las instalaciones de las plataformas de extracción de petróleo y gas natural, así como en las refinerías de la costa.