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¿Un implante para alejar de las drogas a adictos a la heroína?

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Por Frederik Joelving

Un implante pequeño diseñadopara alejar de la adicción a los consumidores de heroína yotras drogas callejeras dio un paso más en su camino al mercadocuando un equipo de Estados Unidos anunció nuevos resultadospositivos.

Los tratamientos efectivos para la adicción estándisponibles en forma de líquidos y píldoras, pero los adictosse saltean dosis o las venden en la calle para comprarheroína.

"El implante se desarrolló para resolver esos problemas",dijo Katherine L. Beebe, de Titan Pharmaceuticals, enCalifornia, que desarrolló el producto y financió el estudio.

"Los resultados son muy, muy alentadores y coinciden conestudios previos", agregó sobre los hallazgos publicados enJournal of the American Medical Association.

No obstante, todavía se necesitan más test antes de que laempresa solicite la aprobación de la Administración deAlimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

"Existen muy pocos datos sobre el uso de implantes en laterapia de reemplazo con opiáceos", dijo el doctor Patrick G.O'Connor, experto en adicción de la Escuela de Medicina deYale, en New Haven, Connecticut, que no participó del estudio."De hecho, este es el primer estudio sobre el tema", dijo aReuters Health.

El implante Probuphine es una varilla de 2,5 cm que secoloca debajo de la piel del brazo. Durante los seis meses devida útil, el implante libera por goteo constante una medicinaanti adictiva llamada buprenorfina, aprobada en forma depíldora en el 2002.

Como la metadona, es la prima química de la heroína ycontrola el síndrome de abstinencia, pero sin sus efectos.

En el estudio, 163 adictos a la heroína o drogas asociadasrecibieron al azar el tratamiento con cuatro implantes"placebo" o reales.

A los cuatro meses, las muestras de orina revelaron que el40 por ciento del grupo tratado con los implantes Probuphine notenía rastros de drogas callejeras; dos tercios completaron elensayo.

Al otro grupo no le fue tan bien: sólo el 28 por cientoobtuvo resultados negativos en los análisis de orina y menos deun tercio llegó al final del estudio.

"El ensayo fue un éxito", dijo el doctor Walter Ling,psiquiatra de la University of California, en Los Angeles, quedirigió el estudio.

Con la buprenorfina, comentó, los adictos pueden llevar unavida más normal sin tener que estar constantemente buscando lapróxima dosis de heroína; pueden trabajar y conducir unautomóvil.

El fármaco tiene efectos adversos, como náuseas, vómitos yconstipación, pero Ling dijo que el implante es bien toleradomás allá de cierta inflamación y picazón en el sitio decolocación.

Unos 3,7 millones de personas de Estados Unidos consumieronheroína en algún momento de la vida, según el InstitutoNacional sobre Abuso de Drogas. Y algunos estudios sugieren queunos 200.000 usuarios actuales van a la cárcel cada año.

Mientras que la terapia de reemplazo con opiáceos no curala adicción, estudios previos habían demostrado que reduce lacantidad de delitos y previene la diseminación de enfermedadesa través de agujas contaminadas y hábitos riesgosos.

Sunil Bhonsle, presidente ejecutivo de Titan, dijo que labuprenorfina domina el mercado de Estados Unidos para eltratamiento de la adicción a los opiáceos. En el 2009, indicó,las ventas superaron los 900 millones de dólares en el país ylos 250 millones de dólares en el resto del mundo.

La empresa aspira a solicitar la aprobación de la FDA en el2012. Por ahora, es demasiado pronto como para hablar delcosto.

FUENTE: Journal of the American Medical Association, 13 deoctubre del 2010