Público
Público

"Lo importante es que ganen los buenos"

Consejera andaluza de Presidencia. Su afán de ayudar a los más débiles, al estilo de los superhéroes, la llevó a la política y al PSOE, su partido 

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Convivir con seis hermanos mayores, cuatro hombres y dos mujeres, le dio a Mar Moreno, consejera andaluza de Presidencia, la oportunidad de descubrir de pequeña el mundo fantástico de la Marvel. Creció en La Carolina, un pueblo de 15.000 habitantes en Jaén, entre olivos, leyendo las andanzas de los X-Men, en aquella época conocidos como la Patrulla X. En su búsqueda de referentes femeninos encontró a Tormenta o a Jean Grey, superhéroes a las que se quiso parecer. 'Lo importante es que ganen los buenos. Siempre ha habido un grupo luchando contra la injusticia', dice ahora en su despacho de consejera, luminoso en pleno julio en Sevilla.

Mar Moreno tiene una risa cálida, limpia y clara, que suena musical cuando recuerda su infancia, que pasó, 'como cumplía con los estudios', en la calle. Ya fuera en bicicleta, ya fuera jugando a policías y ladrones, ya fuera empapándose de aventuras en los libros del rey Arturo, en los cómics de Spider-Man, en los de la patrulla X, en los de Batman, en los de Wonderwoman. 'Entonces se cambiaban, dabas una peseta y el que habías leído y te daban uno nuevo'.

'Faltaban referentes femeninos con personalidad propia en los cómics'

Sólo le faltaba una cosa. 'No había referentes femeninos. Tenías en Los 4 fantásticos a la chica invisible o la chica maravillosa en la Patrulla X. Para mi generación, eso fue muy importante. Ahora empieza a haber heroínas de acción, pero entonces eran muy pocas. Recuerdo cuando salió Alien [en 1979], con Sigourney Weaver. Era fascinante, era una protagonista femenina, no adosada al héroe, sino con personalidad propia'.

Y aquello, 'aunque parezca mentira', conformó su actividad de hoy en día. Así lo explica: 'Me encantaba cuando me encontraba con un personaje femenino. Era fan de Los Ángeles de Charlie. Era de las primeras series en que aparecían mujeres independientes que luchaban contra los malos. Ese universo de luchar contra los malos siempre me ha encantado, y ahí conecto con el socialismo, desde el humanismo. El socialismo es una expre-sión del humanismo más clásico, de Tomás Moro o de Sócrates. Esa mezcla de humanismo y de interés justiciero me llevó a hacer Derecho. Quería ser abogada para defender a los inocentes. Y de ahí el salto es natural, ¿por qué los voy a defender de uno en uno, si puedo defenderlos colectivamente? Eso es la política'.

Fue Francisco Vallejo, ahora diputado del PSOE y exconsejero y exalcalde de La Carolina, quien le dio la mano, primero como abogada en su despacho y luego, para que entrara en política. En 1991 se afilió al PSOE. 'Y me he metido hasta las cejas', ríe de nuevo. Moreno encuentra satisfacciones en la política, pero detesta una cosa. 'Te cansas de que digan que estás por intereses personales. Es deprimente e injusto. Es como si yo descalificara a todos los médicos o abogados', se queja.

'El socialismo es una expresión del humanismo más clásico'

Más allá de los referentes femeninos de ficción, Moreno rescata a Olimpia de Gouges, 'que en plena revolución francesa hizo una réplica a la declaración de los derechos del hombre, la de los derechos de la mujer, y fue guillotinada', y a Clara Campoamor, 'que fue al ostracismo político después de pelear por el voto femenino'. ¿Ha vivido alguna expe-riencia directa de discriminación? 'Ninguna radical, pero la gota fina ha sido continua. Últimamente, menos. Estabas en reuniones en las que la gente decía negro; tú decías creo que es blanco', y nadie hacía caso hasta que un hombre decía es blanco'. Eso es cotidiano. Existe un techo de cristal, unas redes sutiles y masculinas de poder. A las cúpulas económica, política y judicial no hemos llegado'.

En lugar de superhéroe, Moreno pudo dibujar escritora en la pizarra. Ha publicado una novela, El sueño de Eva, y se dormía con los poemas de Gloria Fuertes que le leía su madre: 'Digo lo que decía Fuertes: Uno puede escribir poesía y no ser poeta, sólo los poetas lo son aunque no escriban poesía'. Digo: soy escritora'.