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El incentivo de un juego de café

La selección alemana que se proclamó campeona de Europa en 1989 recibió esta curiosa recompensa

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Se llama Damallsvenskan y es la liga profesional de fútbol femenino más importante del mundo. Se juega en Suecia, donde existen 85.000 licencias (han crecido un 50% en la última década) y el fútbol femenino sigue en auge. Hace nueve años, investigadores de la Universidad de Umea (Suecia) publicaron un estudio analizando las causas del enorme desarrollo del fútbol femenino en Suecia entre 1965 y 1980. El análisis concluía que el impulso nació del movimiento para la liberación de la mujer y de la aparición espontánea de miles de mujeres que jugaban al fútbol.

La financiación de la liga se sustenta en los patrocinadores. La cadena de televisión TV4, otra importante fuente de ingresos, retransmite 15 partidos al año. Los ingresos por taquilla son menores, aunque se registran promedios de entre 1.500 y 2.000 espectadores por partido.

Además de poseer la mejor liga profesional del mundo, Suecia puede presumir de acoger cada año la Gothia Cup, una competición de categoría juvenil en la que participan 1.500 equipos.

A pesar de que la liga profesional sueca, ya con 20 años de antigüedad, es la más potente del mundo son usuales los fichajes de jugadoras estadounidenses y japonesas no puede presumir en cambio de ser la de mayor antigüedad. Finlandia fue la pionera, ya que su liga profesional cuenta ya con 37 años de historia.

El resto de países que cuenta con una liga estrictamente profesional, según el último informe de FIFro, son: Dinamarca (llamada Elitedivisionen), Ecuador, Grecia, Holanda,Noruega, Rumanía y Rusia.

En Alemania existe una Bundesliga semiprofesional femenina desde 1989, con 20 equipos de dos categorías. La selección alemana ha ganado seis Eurocopas femeninas. En realidad, ha vencido en todas, excepto en la de 1993. Con ocasión de la primera, en 1989, las jugadoras recibieron como premio un juego de café.

La aceptación del fútbol femenino en Alemania ha ido creciendo lentamente pero sin detenerse. La anécdota del juego de café es muy elocuente. Lo dice todo acerca de las enormes diferencias que, a pesar de todo, siguen existiendo con el fútbol masculino, también en la cuestión de los salarios. Si un jugador de tercera fila de la Bundesliga gana 100.000 euros al mes, una mujer ganará unos 2.000 euros.

Steffi Jones, estrella del fútbol alemán y ahora miembro del Comité Organizador del Mundial de 2011, combinó su profesión futbolística con un trabajo de cajera en un supermercado de la cadena Aldi. La selección alemana ganó el Mundial de EEUU en 2003 y defendió el título en 2007 en China con la entrenadora Silvia Neid. En esta última ocasión, a cada jugadora le dieron al menos 50.000 euros. Algo se ha movido desde el juego de café en Alemania, considerada ya la gran pionera del fútbol profesional femenino.

Curiosamente, las selecciones más potentes del mundo en el fútbol femenino son de países que no poseen una selección masculina de alto nivel: Estados Unidos, China y Noruega. En Estados Unidos, actual campeona olímpica, la situación del profesionalismo ha sufrido altibajos. El womens soccer realmente es un deporte universitario y escolar: es el deporte número uno entre las chicas en un país en el que el fútbol masculino ocupa un lugar muy poco destacado si se le compara con el football,el béisbol, el baloncesto o el hockey sobre hielo. La liga profesional estadounidense (bajo el nombre de WUSA) se inició en 2001 pero sólo duró tres temporadas. Este año resucita, ahora bajo la denominación de Womens Professional Soccer.

En Inglaterra, la Womens Premier League es semiprofesional. La mayoría de las jugadoras compaginan la práctica del fútbol con otro empleo, generalmente a tiempo parcial, una situación muy similar a la que se registra en España, donde las futbolistas reciben pequeñas compensaciones económicas para cubrir sus gastos.