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La incertidumbre rodea las elecciones presidenciales irlandesas

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El laborista Michael D. Higgins y el independiente Séan Gallagher se juegan hoy la victoria en los comicios presidenciales irlandeses, carrera de la que parece haberse descolgado el dirigente del Sinn Fein Martin McGuinness.

Siete candidatos aspiran a suceder a la popular Mary McAleese, octava presidenta de Irlanda desde 1997 y que a primera hora emitió su voto en el colegio electoral de St Mary's Hospital de Phoenix Park, donde está su residencia oficial.

La incertidumbre que rodea el resultado final se ha acentuado esta semana, después de que Gallagher, un empresario de 49 años, mantuviese durante gran parte de la campaña claras ventajas en las encuestas sobre sus rivales, en general, y sobre Higgins, su inmediato perseguidor, en particular.

De hecho, las casas de apuestas dan hoy como favorito para la Presidencia al político laborista, quien con 70 años es el candidato más veterano de los siete que se presentan a estos comicios.

Dos factores juegan a favor de Higgins: el complejo sistema electoral irlandés y la incapacidad del propio Gallagher para refutar con claridad las acusaciones de tráfico de influencias e irregularidades financieras en sus empresas.

El empresario, famoso por sus apariciones en un "reality" televisivo, ha sido acusado de recibir un préstamo sin intereses de 82.000 euros de una de sus empresas, algo ilegal en Irlanda, y de canalizar donaciones para el partido Fianna Fáil, formación ahora en la oposición y a la que estuvo vinculado en el pasado.

El sistema de representación proporcional con transferencia de voto irlandés es uno de los más complicados del mundo, lo que a menudo retrasa el anuncio de los resultados hasta dos días después de la votación, como previsiblemente ocurrirá en este caso.

El votante recibe una papeleta con la lista de candidatos, enumerados por orden alfabético, en la que debe señalar la casilla de su favorito con el número "1".

Si lo desea, puede designar a un segundo candidato con el número "2" y así sucesivamente, de manera que su voto podrá ser utilizado, según las normas de transferencias, tantas veces como sea necesario.

Para resultar elegido, el candidato debe alcanzar una cuota o mínimo de votos necesarios que garanticen la elección.

Cada circunscripción tiene su propia cuota, que se calcula mediante una fórmula que divide por la mitad el número total de votos válidos y a cuyo resultado se le suma también uno.

Si ninguno ha alcanzado la cuota necesaria en el primer recuento, el candidato menos votado queda eliminado y sus votos se transfieren a los indicados como segunda preferencia.

También puede pasar que, en el primer recuento, un candidato obtenga más votos de los necesarios para ser elegido. En ese caso, el exceso se separa y se agrupa en pilas según la segunda preferencia.

Cada candidato restante recibe un número proporcional de transferencias, mediante unas fórmulas establecidas y el recuento de votos continúa hasta que todas las transferencias se hayan adjudicado mediante este sistema.

El objetivo de este complicado sistema es garantizar a los electores que cada voto cuenta y no se desperdicia aun cuando su candidato favorito no haya sido elegido.

Todas las papeletas válidas son, pues, valiosas, razón por la que los partidos o candidatos suelen pedir un recuento si ven el más mínimo indicio de irregularidad o duda.

Entre las ventajas de este sistema destaca también el hecho de que los candidatos más populares, como Higgins, pueden salir beneficiados porque los partidarios de otros aspirantes pueden darles sus sucesivas preferencias al tiempo que se las niegan a los más impopulares, como podría ser el caso de McGuinness, exdirigente del inactivo IRA.

Poco más de tres millones de irlandeses pueden ejercer su derecho al voto en las 43 circunscripciones que forman el mapa electoral entre las 06.00 y las 21.00 horas GMT de hoy, una larga jornada que busca propiciar la alta participación del electorado.

También se celebran hoy dos consultas populares sobre propuestas para reformar la Constitución y una elección parcial en la circunscripción de Dublín-Oeste para cubrir el escaño dejado el pasado junio por el fallecido ex ministro de Finanzas Brian Lenihan.