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Los incombustibles R.E.M. cierran en México su gira evocando a Obama

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La banda estadounidense R.E.M. cerró anoche en México su gira de presentación del álbum "Accelerate" con un concierto en el que Michael Stipe y sus compañeros derrocharon energía sobre el escenario y evocaron al presidente electo de EEUU, Barack Obama, como símbolo del cambio en su país.

Aunque tardó en tocar sus temas más populares, el grupo consiguió enseguida calentar a los espectadores que casi llenaron el Auditorio Nacional de Ciudad de México, un emblemático foro con 10.000 butacas, pese a la fría noche de la capital mexicana.

El tinte político del concierto quedó de manifiesto a los pocos minutos del inicio, cuando el vocalista de la banda tuvo palabras muy duras contra los republicanos Ronald Reagan y George Bush padre e hijo.

"Hemos vivido con gobiernos y administraciones que despreciamos", afirmó Stipe al presentar los temas "Ignoreland", "Men-sized wreath" y "Disturbance at the Heron House".

"Hollow man" preludió luego uno de los primeros estallidos del público con "Imitation of life", a la que siguió "Electrolite", acompañada por los espectadores con la luz de las pantallas de sus celulares, estrellando una platea cada vez más conectada con los músicos.

Tras recordar que la de hoy fue su última noche de gira internacional este año, Stipe prosiguió con el tono emotivo de la velada de la mano de "Everybody hurts".

Con "The one I love" el electrizante vocalista se acercó aún más a los espectadores, hasta el punto de abandonar el escenario para adentrarse en la maraña de público y cantar rodeado de sus seguidores, ante la mirada preocupada de la seguridad del recinto.

Los miembros de R.E.M. compartieron a continuación un momento intimista cuando se unieron en círculo en un rincón para interpretar la versión "desenchufada" de "Let me in".

Mostrando un gran dominio del directo, Stipe volvió a inyectar ritmo a la noche, megáfono en mano, con las clásicas "Orange crush" e "Is the end of the world as we know it", para la cual contó con la sorpresiva colaboración de un fan que él mismo eligió de entre el público.

Luego llegaron la esperada "Losing my religion" y "I believe", con el compromiso del grupo de tocar varias canciones más de las programadas en agradecimiento por la buena acogida de sus seguidores mexicanos.

También -dijo Stipe- para celebrar el triunfo electoral de Obama en Estados Unidos, un país que "ha cambiado drásticamente" durante los meses en los que han promocionado su último disco en el extranjero.